Keblinger

Keblinger

CU - El silencio siempre advierte los peores estallidos.

| miércoles, 16 de mayo de 2012
Bpov.


Lo primero que vi cuando abri la puerta fue la cara de Alice.

- Tu madre va a matarte.

- ¡ISABELLA! - Esa era Renee.

Mire a Alice que solo estaba ahí, mirandome. Mi corazon latia deprisa, demasiado deprisa pero no le dije nada a ella.

- ¡BELLAAAAA! - De nuevo mi madre.

Camine a las escaleras pero cuando quise pisar el escalon, una mano me detuvo. Me gire. - ¿qué quieres?

- ¿Donde estabas?

Mire a Damon que estaba a sus espaldas.

Ese soplon.

- Por ahí - Simplemente conteste.

Mi madre arqueo una ceja. - ¿Por ahí?

Asenti con la cabeza y mire su agarre en mi mano que ya me estaba haciendo daño. - ¿Puedes soltarme? Gracias.

Ella lo hizo de inmediato.

- ¿Quien te trajo?

Me encogi de hombros. - alguien.

Ella abrio los ojos. Los abrio mucho. - ¿Alguien?

- mira mama, estoy bien. ¿Lo ves? - Ella me miro de arriba abajo. - Ahora, ¿Puedo ir a mi habitacion?

Me gire para seguir con mi camino a la habitacion. Cuando estuve por fin fuera de las escaleras mi mama hablo de nuevo: - Edward vino a verte esta tarde.

Me congele. Mis piernas flaquearon un poco pero no me movi.

- ¿No es cierto Damon? ¿Alice?

Mi corazon latia demasiado a prisa.

- A si es señora Swan.

Ese fue Damon, su voz era contenida, poco segura o ¿Enojada? Tome una gran bocanada de aire y cerré los ojos Esperando por la respuesta de Alice, una respuesta que jamás llego.

- Que bien mamá. - Simplemente dije con un hilo de voz y Corrí a mi habitación cerrando la puerta con fuerza para derrumbarme, una vez más, contra la pared.

---

El sábado por la mañana mi casa estaba hecha un caos, lo sabía porque podía escuchar a mi madre ladrar ordenes desde el jardín. Me asome a la ventana de mi habitación y vi a muchísimas personas colocando mesas, flores, un escenario, iluminación y cosas así.

Damon estaba sin camisa, lo observe por mucho tiempo, no sé cuánto. El era demasiado guapo y él lo sabía. Por un momento su mirada se encontró con la mía y abrí la boca. Me sonrió y me dijo hola con su mano, yo, mientras tanto, le fruncí el ceño por repelente y tape la ventana con las cortinas.

Me di la vuelta y algo llamo mi atención. Era un vestido, un vestido blanco, un vestido blanco y hermoso, un vestido corto pero que tapaba lo suficiente, un vestido que estaba perfectamente colgado sobre una silla, Sobre el vestido estaban unos zapatos, unos zapatos hermosos, plateados con brillos por todas partes y al lado de ellos estaba una cadenita, una cadena simple con solo una piedra. Lo observe por unos minutos tratando de descifrar el motivo por el que eso estuviese ahí y lo supe.

Ese no era el vestido que yo había elegido.

Alguien toco mi puerta, era la empleada.

-Buenos días señorita Swan.

-Buenos días. – La mire, ella entraba con el desayuno sobre sus brazos y lo dejo sobre mi tocador, antes de que se marchara la detuve. - ¿Sabes de esto? – Señale el vestido y todo lo que estaba a su lado.

Ella negó con la cabeza, negó con la cabeza de la forma en cómo lo hacen los demás cuando saben que deben ocultarme algo. Lo sabía…

-Si, si lo sabes y me lo vas a decir ahora mismo. – Ella volvió a negar con la cabeza, nerviosa. - ¡Es una orden!

Ella no dijo nada, y eso hizo que me enojara más. Baje las escaleras a toda prisa, atravesando el comedor y dirigiéndome al jardín. Ensucie mis pies ya que estaba descalza, Damon me tapo la entrada.

-Hoy es una hermosa mañana ¿No lo cree señorita Swan?

Lo mire molesta. – No me molestes.

Estaba sudado, estaba casi hecho agua y eso lo hacía ver más guapo pero aun así seguía siendo irritante.

-Oh vamos, al menos salude.

Rodee los ojos. - ¿Dónde está mi madre?

El miro atreves de su hombro. – No le diré si al menos primero no me saluda.

-Hola. – Le respondí con Ironía. - ¿Mi madre?

El sonrió, cuanto odiaba que se saliera con la suya. -Allá atrás.

Camine por su lado para ir a donde estaba mi madre, estaba hablando con unos hombres que también estaban sudados y sin camisa…. ¡Que asco!

-Ni creas que me pondré ese vestido. – Escupí una vez la vi.

Estaba demasiado enojada con ella, no podía creer que se había atrevido a hacerme eso.

Ella se giro para verme. - ¿Disculpa?

-No es mi vestido, no me lo voy a poner.

Ella se acerco a mí. – Pero hija, ese vestido es precioso.

Cruce mis brazos sobre mi pecho. – Pero no más hermoso que el que yo misma escogí.

Mi madre hizo una mueca, una mueca que no supe leer. – Hija, vamos, lo escogimos tu padre y yo para ti.

-¡Pero yo ya había escogido mi vestido mama!

Renee suspiro e inclino la cabeza, su tono de voz cambio de repente. – Es ese vestido o nada, tú eliges… No quiero ser yo quien tenga que tomar la decisión de dejar a mi propia hija por fuera del evento.

Y en ese momento planee un millón de formas de matarla, la odiaba. Siempre lo hice, simplemente que ahora lo hacía más que ayer y que todos los días. Mordí mi lengua para no maldecirla, no enfrente de todas estas personas. Mi respiración se hizo pesada y la mire por unos momentos mientras que ella intentaba también mantener mi mirada.

Le regale una sonrisa irónica cuando me di cuenta que no importaba lo que yo opinara, yo nunca tendría importancia en esta familia.

-Bien. – Y me gire sobre mis talones para ir directo a cualquier lugar donde no estuviese ni escuchara la voz de mama.

A lo lejos vi como Damon hablaba con alguien o con alguienes… eran varias personas pero solo me percate de quienes eran cuando Damon se giro para verme y sonreírme.

Era un imbécil, pero él no era lo peor, lo peor era quienes lo acompañaban. Tome mucho aire antes de pasar por sus lados.

-¡Bella, Bellita! ¿No nos piensas saludar? – La horrible y chillona voz de Jane. Me gire hacia donde ella regalándole un 'Hola' mudo, me volví a girar para seguir con mi camino.

- Venimos a ayudar a tu madre. – Esa era la voz de Victoria. – Eso solo si lo quieres saber.

La mire, con una ceja levantada. – Gracias Victoria, gracias por el dato que a nadie le importa.

-¿Alguien se levanto con el pie izquierdo esta mañana? O ¿Solo te llego la menstruación?

Estúpida y patética. Esa era la manera en la que siempre quería verla.

-Ves a ayudar a Renee… O a Damon, ya que veo que es lo único que haces. Cuidado y te partes una uña, cariño. – Y me fui. No podía estar otro segundo ahí.

Mi diosa interior salto de alegría cuando escuche la risa de algunas personas. Estúpida y patética, esa era la forma en la que siempre quería verla…

Termine de arreglarme y tome una bocanada de aire, me había puesto el collar que me habían dejado al lado del vestido y los zapatos. Me mire por última vez en el espejo y me eche un poco de perfume, del perfume que sabía que le gustaba a Edward.

Baje las escaleras y fui a la planta baja, vi como todo estaba hermosamente iluminado, tenía que reconocer el gran trabajo de Renee, hoy todo estaba perfecto, solo esperaba que todo saliera perfecto.

-hija, que hermosa te ves.

Le sonreí a mi padre. – Gracias papa, tu también te ves muy guapo. – El me sonrió devuelta y me dio un beso en la mejilla, lo note inquieto. - ¿Nervioso?

El asintió con la cabeza sin dejar de sonreírme. –Mucho ¿Se nota?

Me encogí de hombros. – No, pero solo porque estas guapo.

-¿Entonces no soy guapo todo el tiempo?


-Tú eres guapo todo el tiempo amor….-Y Renee le dio un beso en los labios. Se separo de él para arreglarle el nudo de su corbata. - ¿Estas listo?

El asintió inseguro. – Creo que sí.

Ella le sonrió. - ¿Ya viste lo hermosa que se ve tu hija que ese vestido?

-¿Ya viste lo hermosa que te ves tú con ese vestido?

Mi madre soltó una carcajada y se puso a su lado. – Charlie, hablamos de tu hija.

-Lo sé, ya se lo había dicho ¿Cierto Isabella?

Suspire. – Así es papa.

-Ahora ve por allá, tú comenzaras con la introducción mientras tu padre y yo saludamos a los invitados.

Asentí y me aleje de ellos. Camine a la mesa de bebidas y me serví un poco de agua para sentirme un poco menos cohibida. Alice corrió hacia mí y me abrazo.

-Alice, te ves… Perfecta.

Su sonrisa se hizo más grande. – Lo sé Belly Bells, tu también te ves perfecta, debo felicitarte porque esta vez no necesitaste de mi ayuda.

Tome un sorbo y la mire con una mirada llena de complicidad. – Ya sabes, después de tantos años juntas algo debía aprender.

Me aleje de ella y camine por las mesas saludando a quienes conocía y otras cuantas personas, a lo lejos vi como Jane, Jessica y Laurent se sentaban juntas en una mesa pero aun Victoria no estaba… Okey, esa era demasiado extraño. ¿Tanta maldad la enfermo? Quizá.

Alec se acerco a mí con un traje impecable que lo hacía ver muy guapo. Le sonríe a lo lejos y cuando estuvo lo suficientemente cerca de mi me abrazo y me dio un beso en la mejilla. Mordí mi labio.

-Viniste…

El se carcajeo y tomo mi mano. – Como no venir si la chica me lo pidió dos veces.

¿Qué?

Fruncí el ceño. – Eso no es cierto.

-Si es cierto. Me lo pediste dos veces, la primera fue aquella vez que te vi en el centro comercial y la otra vez fue cuando te lleve al parque de diversiones, ah, y te ves hermosa.

Iba a protestar y a agradecerle pero Alice me tomo del brazo y me señalo a mi madre que me decía que era hora de comenzar.

¡Genial! Y yo no sabía que decir.

Camine al escenario y me aclare la garganta cuando estuve frente a todos para que me prestaran atención. Yo ya no sabía si mi corazón latía porque estaba demasiado nerviosa, note como Alec me observaba junto a los demás y me sonreía para que continuara.

Bien, yo puedo.

-Hola a todos. – Y eso fue lo primero que pude decir, mi voz se escuchaba extraña en el micrófono. Suspire y creo que se escucho mi respiración nerviosa por el micrófono, decidí continuar, aunque sintiera que iba a desmayarme y que también iba a vomitar.

Vamos, yo puedo…

-Por favor todos tomen mesa que vamos a dar inicio en breves minutos a esta importante cena en honor a mi padre, Charlie Swan, un hombre maravilloso que, a pesar de ser muy bueno en los negocios también ha decidido Lanzarse para senador y… -Y en ese momento lo vi, estaba demasiado hermoso, demasiado guapo y me sonreí, como cuando lo hacía para apoyarme en algo que no estaba segura, ese gesto hizo que mi corazón se encogiese para luego partirse en millones de pedacitos y lo odie por eso, era él era… - Edward.

Tape de inmediato el micrófono con mis manos haciendo un ruido ensordecedor, supe en ese momento que lo eche a perder todo, haciendo el ridículo yo sola pero lo que más me dolió era que él no estaba solo. No, iba de la mano con Victoria, ella como siempre, pegada a él y no sé cómo le hice pero aguante las ganas de llorar y retuve mis lágrimas en mis ojos. Alice me hacia señas con los brazos dándome a entender que tenía que continuar, así que lo hice. –Edward. – Volví a repetir su nombre, aclarando mi garganta a la vez que sacudía levemente mi cabeza tratando de procesar una buena excusa para que dijese su nombre en voz alta. – Quise decir, Edward Cullen. – Lo señale con una mano para que todos lo miraran a él y no a mí haciendo el ridículo. – El hombre que casi siempre, digo, siempre, ha estado participando junto a sus padres en los negocios con mi familia. Un aplauso para él.

Y la gran lluvia de aplauso no se hizo esperar, vi como Victoria sonreía mientras que el estaba confundido pero a la vez contento… Era extraño y negué con la cabeza bajando de las escaleras del escenario, mi madre las subió en ese instante y empezó a hablar cosas que yo ya no supe escuchar.

Necesitaba beber algo, cualquier cosa, así que corrí prácticamente hasta la mesa de bebidas y tome de lo primero que encontré. El amargo sabor a alcohol quemo mi garganta y tuve que aclarármela para poder continuar con otro trago.

-Tenia entendida que el champagne solo era para los adultos.

Damon se puso a mi lado con una sonrisa burlona en sus labios. – Y yo tenía entendido que esta cena era para amigos…

-Esas chicas de allá están aquí y no son tus amigas… - Dijo dándoles una mirada Rápida a Victoria y sus secuaces.

Lo mire. Maldito petulante. – Tú no sabes quienes son mis amigos.

-Al menos si se que te equivocas en muchos de ellos.

Tome otro trago. – No me molestes ahora ¿Quieres?

El alzo sus manos en forma de rendición. – Yo solo digo, no te enojes conmigo.

Mire a Edward por encima de mi hombro. – No estoy enojada contigo. – Le confesé en un susurro.

El no dijo nada, y pude escuchar la música lenta a lo lejos, suspire y note como Damon tomaba mi mano de manera cautelosa, nerviosa. - ¿Bailas?

Vi en sus ojos suplica pero no podía, yo no sabía bailar, suficiente tenia con la vergüenza de hace un rato. Tome otro trago. – No, yo no bailo.

Y sin decir nada más, me fui a sentar a una mesa… Completamente sola.

-¿Viste con quien vino? – Alice dijo molesta a la vez que se sentaba conmigo en la mesa, no me moleste en mirarla, seguía mirando en como Edward hablaba tan cerca de Victoria en unas cuantas mesas lejos de la mía, quería llorar, quería gritar pero sé que solo haría el ridículo frente a todos los amigos de papa, me dolía aceptar que se veían tan bien juntos y eso hacia magullar mi corazón más de lo que ya estaba -¿Qué le pasa a Edward? Es una rata.

Suspire y mire a Alice. - ¿Y Alec? – Le pregunte tratando de cambiar de tema.

Me señalo hacia algún lugar del jardín con su mentón. – Por allá, buscándote como un loco. ¿Te he dicho que le gustas a ese pobre chico?

Me encogí en mi asiento. – Creo que es la primera vez que lo mencionas…

-No, eso no es cierto, lo que pasa es que no me ha escuchado las otras veces y lo sabes. – Cuestiono irritada.

Gire mis ojos. – ¿Puedes ir allá, a la mesa de bebidas?

-¿Para qué? – Pregunto extrañada.

- Para que me traigas algo de alcohol, lo necesito.

Ella frunció el ceño y me miro como si no hubiese escuchado bien. - ¿Tu desde cuando tomas?

-¿Eres mi amiga? – Ella asintió con la cabeza. – Entonces hazlo y ya…

Tomo su bolso y me dio otra mirada de enojo antes de irse a la mesa de bebidas, volví a mirar a Edward con Victoria, hablaban tan cerca que sus bocas casi se pegaban y me dolía demasiado.

Suspire y camine hasta ellos, aunque me doliese necesitaba saber si ellos ya eran… Novios. Le toque el hombro a Edward con mis manos temblorosas, el se giro y me miro con una sonrisa.

-¿Puedo hablar contigo? – Mi voz casi ni la reconocía, Victoria se puso a su lado entrelazando su mano con la suya, mire con dolor ese gesto. - … A solas.

El frunció el ceño y le susurro algo a Victoria, ella sonrió y le dio un beso en la mejilla, ni una roca podía ser inmune a eso. Mis piernas por poco fallaron.

Victoria nos había dejado solos…

-¿Qué sucede Bella? – Pregunto Edward al mismo tiempo que se acomodaba la corbata de su traje.


– Te ves hermosa en ese vestido… ¿Ya te lo habían dicho?

Asentí con la cabeza. – Si, tu y un par de hombres más.

Su quijada se tenso un poco y pude notar algo de enojo en sus ojos. - ¿Por qué te bajaste de la tarima hace un rato? La gente te mira raro, ¿lo sabes, no?

-¿Por qué me haces esto Edward?

El me tomo de los brazos. - ¿Quieres empezar a sacar cuentas o qué? Porque si es por eso… ¿Quieres explicarme porque te fuiste con este tipo aquel día?

Negué con la cabeza y deje caer mi mirada al piso. – Sabes que no estamos hablando de mí ahora. ¿Por qué Victoria? ¿porque aquí?

-Ehhh… - Miro hacia donde estaba victoria. - ¿Victoria? Bueno, es obvio, es porque le gusto ¿No lo ves? - Se acerco más a mí. – En cuanto a tu amigo ¿Me vas a explicar?

Doble mi rostro. – Edward… Dime la verdad ¿Por qué ella? Sabes que es mi amiga.

El se carcajeo. – Alec también es mi amigo, Bella.

Negué de nuevo. – Eso no es cierto.

-No sé, quizá deberías preguntarle a Victoria… O a Alec.

-¿Preguntarles qué?

El se encogió de hombros y me acerco más a él. – Preguntarle a ella porque sale conmigo o a él, porque se interesa en ti.

Mi corazón dio un vuelco, no podía creer que me acabara de decir eso, suspire y me solté de su agarre pasando por su lado, chocando su hombro con el mío.

Bien, ahora tenía que encontrar a la perra de Victoria.

Ella estaba hablando con mi madre a un lado de las escaleras, estaba de pie, solo tenía que excusarme para hablar con Victoria.

-Me disculpas mama… Necesito a Victoria un momento. – La tome del brazo y la jale lo más lejos que ella me dejo, a adentro de la casa, donde nadie pudiera vernos.

-Suéltame ¿Qué te pasa?

La solté al instante y la mire de forma despectiva. – Tú sabes que es lo que pasa…

-Oh, ya veo. – Sonrió de lado y miro hacia algún lugar. – Es por Edward, ¿No es así?

-Estas con Edward…. – Mi pregunta pareció más una afirmación, una afirmación de la que yo misma me asuste.

Victoria se encogió de hombros. - ¿Y qué?

La mire estupefacta, no podía creer esto. -¿Y qué? Oh Victoria, todos en este pueblo saben que yo aun estoy dolida por lo de Edward… Pensé que éramos… – Tuve que tragar seco para lo que iba a decir.

-¿Qué? ¿Amigas? – Ella termino la frase por mí.

Asentí.

-Vamos Bella, no seas patética. ¿Tu estas enamorada de verdad de Edward?

No dije nada y me gire para no verla, lo que menos quería es que ella y un millón de personas me vieran llorando.

Ella continúo. -¿Bella, estas llorando por él?

Seque algunas lágrimas que amenazaban por salir de mis ojos y tape mi rostro con mi cabello. – No Victoria, no estoy llorando por él.

Ella se carcajeo. – Lo quieres… ¿Qué tal?

Me gire, estaba demasiado enojada. – Cállate Victoria, tú no sabes nada. Edward y yo llevábamos juntos desde chiquitos y si, si búrlate… Búrlate de la niña bien enamorada del jugador de polo. –Ya las lágrimas corrían por mis mejillas sin control, me las seque bruscamente con mis muñecas. - A ver Victoria... Dime que ves en mi cuando me miras por encima del hombro ¿A una niña cursi y enamorada? Pues sí, pero al menos yo no soy como tu…

Ella negó. – Pues, yo no me burlo de las cosas que son verdaderos. – Ella se acerco a mí. – Bella, no deberías llorar por esto, el es solo un chico, que busca sexo igual que todos… Pero un chico. Encontraras a otro… Como a Damon. –Me sonrió a medio lado y elevo sus cejos de arriba abajo. - ¿No lo recuerdas? – No dijo nada por un momento pero luego, continúo. – Solo es cuestión de tiempo, luego lo superaras.

Y sin decir nada mas, paso por mi lado y se marcho.

Salí de la casa hacia el jardín y vi a Alec que caminaba hacia mí. ¡Genial! Cuando menos lo necesitaba.

-Te estuve buscando.

Me pase las manos por el cabello. – Este… Estuve ocupada, por esto de la fiesta y así. –Mentí.

-Si, bueno, ¿Bailas conmigo? Todos lo están haciendo.

Lo mire y mire a los demás. Me miraba justo y como me miro Damon pero pensé que ya lo había hecho pasar por mucho, al fin y al cabo el era mi invitado.

Suspire.

-No sé bailar. –Admití en un susurro.

El me tomo de la mano y me jalo a la pista de baile. – De eso no te preocupes, para eso estoy yo ¿No crees?

Y me tomo entre sus brazos poniendo mis pies sobre sus pies, claro, eso lo hacía más sencillo, se rio en mi oído pero no dijo nada, apoye mi cabeza en su hombro y me deje llevar por él y la música.

-Te ves hermosa ¿Te lo he dicho ya?

Me quede callada un minuto, recordando en como Edward me lo había dicho hace un rato. – Si, gracias.

Continuamos bailando, el cantaba en mi oído la letra de 'She will be loved' y por un momento pensé que quizá el lo hacía para cantármela a mí, dedicármela a mí. Mire por encima de su hombro a Edward que también bailaba con Victoria, note como su mano viajaba al sur por entre sus muslos y deje escapar un sollozo, eso me partía como nadie tenía idea.

-Si en verdad se estuvieran tomando un tiempo no te haría esto. – Dijo Alec en mi oído de nuevo.

Me separe de su hombro. - ¿Qué cosa?

El me sonrió pero esa sonrisa no llego a sus ojos. – Edward y tu…

-El y yo terminamos… Técnicamente.

El me abrazo acercándome más a su cuerpo. – Me alegro por eso.

No supe interpretar lo que dijo pero fue mejor no decir nada, vi como Damon también nos miraba, con el ceño fruncido pero no supe tampoco interpretar eso. Una lagrima escapo por mi mejilla al mismo tiempo que Alec tomaba mi rostro y acercaba su boca a la mía y aunque yo quisiera no podía, no podía dar ese beso. No podía.

-Lo siento – Susurre y me escape de su agarre para salir corriendo hacia cualquier lugar.

Edward seguía bailando con Victoria, me sentía humillada, pequeña, tonta, ingenua. La mirada de Edward se choco con la mía y negué con la cabeza.

Yo no podía más con esto...

– ¿Qué piensas hacer Bella? – Alice, note el temor en su voz, yo estaba enojada y mucho.

– Lo que debí hacer hace mucho tiempo.

Tome los vasos que estaban en la mesa de bebidas y los puse en la bandeja... Trate de poner la sonrisa mas falsa que pude y me dirigí hacia donde estaban. ¡Genial! Ellos pagarían toda la humillación que me estaban causando.

Edward le susurraba cosas a Victoria cuando me acerque a ellos y "accidentalmente" regué todas las bebidas en el vestido de Victoria. Ella se enojo y se hecho para atrás.

– Oh lo siento tanto Victoria. – Dije con toda la ironía que mi voz podía demostrar. – No fue mi intención.

– ¡Claro que fue tu intención! Tu, perra maldita. – Escupió enojada mientras trataba de limpiarse con las manos.

Patética.

– Victoria, no es para tanto. Fue un accidente. – Me defendió Edward con una maldita sonrisa en sus labios.

Sin vergüenza.

– ¿Un accidente? ¡¿ESTO ES UN ACCIDENTE? – Grito mostrando todo su vestido mojado... Estropeado. – Esta es tu forma de venganza... ¿No es así?

Hice mi mejor cara de incrédula. – ¿Yo? Oh Victoria, yo no podría matar ni una mosca.

– ¡Maldita! – Me grito Victoria.

– ¿Por qué no haces caso de tu consejo? Es solo un vestido. Lo superaras. – Me di media vuelta para retirarme, ya la había humillado lo suficiente... Ya todas las personas se secreteaban cosas y obviamente no eran sobre mí.

Pude sentir su mano jalarme y hacerme dar la vuelta. La mire enojada.

– ¿Sabes que, Bella? Tú te mereces todos los cuernos que Edward te puso, te pone y te va poner...

Y lo próximo que vino fue mi mano sobre su asquerosa mejilla.

Lo demás vino en cámara lenta, ella tocando su mejilla, la mejilla que yo había cacheteado, su boca ligeramente cerrada y luego, su mano contra mi mejilla. Choque contra unas mesas pero me pare de inmediato para tomar su cabello y jalarlo, tenia esto que funcionar con toda la rabia que sentía en este intentarte, Rajuñe sus brazos y ella me mordió el hombro, fuerte, tan fuerte que tuve que gritar. La empuje y me senté encima de ella y tome su cabello para estampar su cabeza contra el suelo. Ella me giro y tuve que pegarle con los tacones de mis zapatos, no sé que le estaba diciendo, la verdad es que no sabía que estaba haciendo, solo que estaba intentando matar a una mujer que obviamente intentaba quitarme a mi novio.

Las personas nos gritaban para que intentáramos detenernos, ella se levanto y me tomo del cabello para que me levantara también y me estampo contra otra mesa, tome una copa vacía para estamparla contra su cara pero en ese momento sentí como los brazos de alguien me sujetaba por la cintura, tire la copa hacia algún lugar pero sé que no le cayó a ella porque no escuche algún ruido de dolor proveniente de victoria.

Era Edward quien me sujetaba de la cintura junto con Alec y Damon sujetaba a Victoria junto con mi padre.

-¡A MI OFICINA INMEDIATAMENTE! – Ese fue mi padre, a quien jamás había visto tan molesto en toda mi vida…

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