Keblinger

Keblinger

CU - ¡Ya no mas!

| viernes, 29 de abril de 2011
Cheap universe.
Diclaimer: Solo lo que no conozcan es mío xD

Summary: Bella es una chica millonaria, pudorosa y sujeta a las reglas. En su aniversario número 3 ella descubrirá que su actual novio: Edward Cullen le era infiel, después de esto Bella descubrirá un alter ego transgresor que vive dentro de ella y todo para vengarse.


¡Ya no mas!

Bpov

La brisa fría pegaba contra mi rostro y suspire al sentirme un poco en libertad, todas estaban feliz por la sorpresa de mi madre de invitarlas a la cena que estaban organizando pero aun el motivo de la visita de Edward me tenia desconcertada… ¿Si no venia por mí, entonces porque? Era obvio que ya yo no le importaba ¿Pero tan pronto? Al menos que lo disimulara en frente de mis padres o mis compañeros y que me evitara este tipo de vergüenzas a menos que yo nunca le haya importada. Ese pensamiento me vino como agua fría contra mí y es que yo nunca lo sospeche, todo el tiempo que el compartió conmigo, todas las experiencias y logros vividos juntos… Por Dios, nos conocimos cuando yo solo tenía siete años e imaginarme que todo este tiempo fue una farsa me hacía sentir más que usada y asqueada. Dicen que uno aprende de los errores pero Edward… ¿Edward quizá allá sido un error? Tal vez, nadie sabe. De pronto éramos muy jóvenes y no sabíamos que es el amor pero yo si lo sabía, yo sé más que nadie lo que es estar enamorada de alguien porque yo amaba a Edward con toda mi alma y ahora que no está a mi lado se siente tan diferente, como si una parte, aunque sea pequeña, faltase para estar completo.

– Chicas recuerden que es una cena muy importante. – Explico mi madre sacándome de mis pensamientos. – Y es de suprema importancia pero no quiero que crean que soy chapada a la antigua.

– Ósea que tenemos que vernos divinas.

– Depende de lo que divina signifique para ti Victoria. – La regaño Alice sabiendo de la clase de ropa que usaba esa chica.

La sonrisa en la cara de Victoria se desvaneció para dar paso a la rabia. – A ver, divina es cualquier cosa que no Bella se pondría.
– Muestro lo justo. – Me defendí.

– Te pareces a mi abuelita. – Comento Jane y haciéndome sentir peor que antes. ¿Porque todas me trataban así? Par de envidiosas todas.

– No se trata de crear polémica. – Intervino mi madre mirando a Victoria con una mueca en su rostro. – Cada una se pondrá lo que le guste. – Hizo una pausa mirándonos a todas y deteniéndose un par de minutos en mí para regalarme una sonrisa, yo no hice lo mismo y ella continuo. – Nos vemos aquí en una hora.

Todas Jessica y Jane junto con Alice se fueron tras mi madre quien fue la primera en desaparecer porque me dejo sola. Yo solo miraba a todas partes porque por una extraña razón éramos ahora el centro de atención. Deje escapar el aire contenido de mis pulmones en un gran suspiro y camine un poco tras las chicas que estaban un poco más cerca a la entrada del gran centro comercial mientras que mi guardaespaldas era seducido por dos perras sicóticas y envidiosas mejor conocidas por el planeta como Laurent y Victoria.

Agarre mi bolso y acomode un poco mi cabello que se removía como loco por la gran brisa fría que pegaba constantemente contra mi cara y me estremecí por el frio que se podía llegar a sentir.

– Bella, invierta bien en la ropa ¿Quieres? – Dijo Laurent una vez estuvo frente a mi impidiéndome el paso. Soltó una carcajada y miro a su compañera.

– Quizá así Edward te mira siquiera por la ropa.

Negué para tratar de olvidar sus patéticas palabras y aligere mi paso para entrar de una buena vez al centro comercial, todo estaba lleno de gente, de niños y mujeres. Se sentía un poco el ambiente cálido y de felicidad por todas partes y los grandes letreros fosforescentes de ofertas junto con las hermosas prendas de vestir decoraban todas las vitrinas del lugar.
No me gustan las compras, ir y escoger ropas nada de eso me gustaba y tal vez pudiera tomar de armario uno de esos vestidos de diseñador que nunca me he puesto y perfectamente usarlo para la ocasión pero quizá esta cena era tan importante para mis padres que era mejor poner de mi parte.

Pero… ¿Qué coños me pondría? Nunca he ido de compras sola, siempre Alice escogía los mejores vestidos para mí y ¿si tal vez me equivoque? Y, ¿Si tal vez no escoge el vestido adecuado para la ocasión? Enserio… ¿Dónde estaba Alice cuando más la necesitaba? Al parecer ya estaba desarrollando una manía para alejarse de mí. Bien, ahora ella también desaparecía, como lo estaba haciendo todo lo demás y para ser sincera era frustrante porque se sentía como un enorme agujero negro que se abría paso en mi pecho.

Una vez más tome otro respiro fuerte y deje escapar todo el aire de golpe, comencé a caminar y a detenerme para observar todas las vitrinas con grandes ofertas y descuentos pero eso a mí no me importaba yo sencillamente podía pagar cualquier vestido que estuviera en este lugar.

Tiendas de perfumes, zapatos, mascotas, ropa casual y hasta ropa interior observe por un buen rato pero no era lo que yo quería, tenia perfumes a montones, no tenia mascotas y si, quizá si necesitaba unos zapatos que combinaran con mi vestido pero aun no conseguía el adecuado y ¿La ropa interior? Ok, no.

Simplemente no, no podía pensar en ropa interior. ¿Por qué pensaba en comprar ropa interior? Mordí mi labio y me quede observando por un buen rato la vitrina que me gritaba a gritos que entrara y me probara uno que otro hermoso y diminuto encaje. ¿Por qué ahora me gustaban los encajes?

No muy decidida mire a ambos lados antes de adentrarme al lugar que emanaba pecado por cada pared y al asegurarme que nadie había notado que había entrado aquí, comencé a ver todos los pequeños conjuntos.

Todos eran tan hermosos.

Rojos, azules, con rayas y sin rayas, con estampados y sin estampados, cortos y largos, cacheteros, tangas, y millones y millones de sujetadores de todo tipo, de una y mil formas diferentes que aun, no veía como se podían usar bajo la ropa.

Frente al gran espejo me imaginaba como podrían vérseme,cual sería la cara de Edward al vérmelo,si les gustara o no y sobre todo si se me verían bien. Ladee mi aveza al ver que el color rojo sobre mi blanca piel se me veía perfecto y me gustaba la simple idea de imaginar que un hombre como Edward Cullen también podría volverse loco al verme con algo así.

Enserio me gustaba.

Me entusiasme un poco y tome uno de cada uno, todos los que me gustaban y me encerré en el vestidor para medírmelos. Los colgué en el perchero cuidadosamente y cerró la puerta tras de mí. Me mire un rato en el espejo aun con esa pequeña sonrisa en mi rostro y una vez más mordí mi labio.

Tome el primer encaje y lo puse sobre la banca. Me quítela chaqueta junto con mi blusa, me despoje los zapatos y los Jeans, quedando solo con mi ropa interior blanca. Me mire en el espejo. Las chicas tenían razón, yo en cierta parte era tan aburrida que Edward se había aburrido de mí.

Negué con la cabeza para desaparecer a Edward de mis pensamientos y me desabroche el sostén y luego me quite cuidadosamente mi bóxer deslizándolo por mis pernas y colocando las piezas sobre la banca. Tome el rojo encaje y me coloque primero la parte inferior, una pequeña braga trasparente por detrás pero supremamente roja por delante. Luego por mi cabeza pase la parte superior que solo cubría mis pequeños senos y luego hacia caer una tela supremamente trasparente tapando, quizá mi cintura y abdomen.

Me mire en el espejo y Salí del probador para verme en el espejo de afuera, me gustaba mucho y sonreí al verme. Entre otra vez a mi probador y me quite el encaje para probarme otro.

De copas altas, negro con rosa en la parte superior y la inferior completamente negro, con un par de hilos gruesos que caían a los lados y que si los jalabas un poco hacían que las bragas se te apretaras más contras los muslos, glúteos y caderas. Me gire para verme por detrás y era perfecto. Una vez más sonreí.

Me probé uno que era tipo straplees azul y su conjunto era más bien un cachetero del mismo color e igual me gusto. Todos y cada uno de los que me fui midiendo eran perfectos y decidí comprármelos todos…. ¿Acaso no era bienvenido cualquier clase de consentimiento hacia mi misma?

Me vestí de nuevo con mis ropas y Salí de mi vestidor llevando conmigo todos los encajes que me había medido, una chica muy amable me atendió y me saludo, empaco las prendas y con una sonrisa en el rostro me despedí.

Se me hacia conocida pero no recordaba para nada su cara.

Tratando de acoplarme en el ambiente Salí con mis bolsas y entre una y otra vez en los almacenes de ropas, vestidos y ropa interior. Me probé un par de vestidos y unos zapatos a juego y al final opte simplemente por comprar un vestido azul de flores muy hermoso.

Bastante bonito, aceptable y para nada vulgar.

Era perfecto.

Antes de salir de la pequeña tienda de vestidos lo vi, allí estaba el platicando animadamente con Victoria. Mi respiración fallo y mis piernas también y lo que veía no era exactamente lo que alguna vez quise ver. No, ella no. El y ella no.

Cerré mis ojos y tome mucho aire, creo que el suficiente como para salir de allí sin que nada de eso importara, por alguna extraña razón ninguna lagrima brotaba de mis ojos y creo que eso era bueno.

Mordí mi labio fuertemente y tome aire otra vez diciéndome y convenciéndome a mi misma a salir de allí como si nada pasara, como si lo que Edward me hiciera ya no significaba nada para mí pero eso era mentira, todo lo que él hacía, de alguna manera me lastimaba.

Trague seco y trate de mover mis piernas pero no lo hacían ¿Por qué no se movían? Yo solo quería salir de aquí, no estar aquí y no ver eso pero no, mis ojos y mis piernas me obligaban a observarlos, me obligan a ver como Edward coqueteaba sin pudor con ella, como Victoria se acercaba a él y muchas veces trataban de robarse besos el uno al otro y no sé si soportaría ver que lo hacían. No, yo ya no podría.

Me acurruque mas contra la puerta de vidrio de la entrada de la pequeña tienda y con dificultad tome aire y lo expulse varias veces tratando de calmarme, ya las lagrimas se formaban en mis ojos y aun ellos estaban allí, como si supieran que yo los observaba o una mierda así.

Una vez más me pregunto ¿Por qué Edward me hace esto? Quiero decir, ¿Acaso todos nuestros años juntos ya no significan nada para él? ¿Acaso nuestro amor siempre fue despectivo? Y la pregunta más importante ¿Qué hago yo aquí? ¿Por qué me sigo muriendo por el después de todo el dolor que él me está produciendo? Yo creo que valgo más que todo esto y no me creo capaz de aguantar una más. No, yo ya no puedo.

– ¿Bella?

Escuchar mi nombre hizo que volviera a la realidad, mi corazón latió deprisa y me eche para atrás cayendo sobre mi trasero y tumbando los maniquís que estaban atrás de mi, el de inmediato me ayudo a levantarme y con una patética sonrisa falsa en mi rostro le di mi mano para que me ayudara a levantarme.

– ¿Estas bien? Lamento haberte asustado. – Se disculpo mirándome y tratando de ayudarme mientras que yo solo tenía ojos para lo que estaba pasando mucho más allá.

Le sonreí y negué con la cabeza. – Estoy bien.

Edward me estaba mirando junto con Victoria y note como presionaba fuertemente su mandíbula mientras vagaba su mirada entre Alec y yo. Espabile varias veces para concentrarme en el caballero que me estaba ayudando y no en el estúpido que rompía mi corazón una y otra y otra vez.

No me había dado cuenta que tenia entre mis manos las manos de Alec y que sin querer estaba presionando fuertemente, enterrando mis uñas en su dorso. Reí nerviosamente y me disculpe soltándola.

– ¡Hey, relájate! – Me pidió, reí incomoda otra vez asintiendo con la cabeza, el tomo mi mano de nuevo y la entrelazo con la suya y con su otra mano libre acaricio mi mejilla derecha. – Sea lo que sea que esté pasando entre ustedes dos. – Miro sobre su hombro a Edward que ahora estaba a pocos centímetros de nosotros. Acaricio la parte baja de mis ojos y limpio las lagrimas que aun no caían. – No vale la pena alguna para que llores.

Trague en seco al escuchar sus palabras. ¿Acaso era tan obvio lo que me producía Edward Cullen? Solté su mano y tome mis bolsas un poco molesta, lo mire. – ¿Y tú que sabes?

Alec me detuvo y me ayudo con las bolsas. – Es por eso. Por no saber nada es que te lo digo.
No entendía sus palabras pero deje que me ayudara, Edward volvió a su conversación con Victoria y podía ver la sonrisa de ella en su cara. Quizá esto no se volvería a presentar así que decidí jugar una de mis cartas, si Edward me ponía celosa ¿Por qué yo no? Yo se que aun le importo.

Mire a Alec y mordí mi labio no muy segura de lo que iba a decir. – ¿Alec? – El levanto su mirada y me miro a los ojos. – Quieres… ¿Quieres venir conmigo a esa importante reunión que habrá en mi casa?
El sonrió y lazo una estruendosa carcajada, negó con la cabeza. – No lo sé Bella…

– Vamos ¿Eres mi amigo no es así? – Le sonreí.

– Hay Bella, no me la pongas tan difícil.

Pestañee varias veces para tratar de convencerlo. – Por favor, los amigos están para ayudarse no es así.

El se quedo callado por un momento y luego me sonrió. – Esta bien.

Lo abrace y bese su mejilla varias veces. – Muchas gracias. – Chille.

Alec me separo un poco y me sonrió, se veía tan adorable. Tomo todas mis bolsas y aunque yo me ofrecí para ayudarlo él se negó rotundamente. Me invito un helado y yo acepte.

– ¿Y tú qué haces aquí? – Le pregunte.

– Estoy buscando trabajos, Ya sabes… Cualquier cosa.

Asentí con la cabeza, nos quedamos hablando un buen rato y el de vez en cuando me hizo reír un poco, la verdad Alec me caía muy bien y hacia que todas mis preocupaciones se fueran volando.

El se ofreció a llevarme a casa y yo encantada acepte por lo que luego me ayudo a escoger los zapatos. Escogí al final unos tacones un poco altos de color blanco que caían perfectamente con mi vestido.

Luego de eso, me invito al cine y aunque nos vimos una muy mala película me la pase increíble a su lado. Quizá Alec era una señal, tal vez Alec era mi nueva oportunidad, quizá el era la persona que me haría olvidar a Edward de algún modo.

¿Si será él?

No pude evitar que las imágenes de Edward coqueteando con Victoria llegaran a mi mente y la invadieran. ¿Por qué él me hacia esto? Creo que ya me había aburrido de tanto preguntarme estas cosas, ya me había cansado de estas cosas y no quería mas sufrir por él.

Alec me sonrió varias veces y tampoco pude evitar sentirme más que cómoda a su lado, era genial estar con él.

Cuando llegue a casa, me toco esconder las bolsas de encaje que había comprado y explicarle a mis padres donde había estado, mi padre se preocupo de inmediato cuando le dije que había estado toda la tarde con Alec y que por eso no había podido llegar a almorzar.

Las chicas ya se habían marchado a sus casas y solo había quedado Alice.

Gracias a Dios…

Después de platicar con Alice de cómo me sentía cuando Alec estaba conmigo y todo eso me hizo mostrarle toda la ropa y encajes que había comprado, me felicito porque por primera vez en toda mi vida, no me había equivocado en mis elecciones de ropa.

– Es un cabrón.

– Lo sé. – Estuve de acuerdo.

Le comente como había visto a Edward coquetear con Victoria y de cómo me había hecho sentir.

– ¿No te vengaras? – Pregunto.

Negué. – No sé cómo.

Ella se quedo pensando pero no dijo nada.

Mucho después de reírnos un par de rato y haber cenado en mi habitación nos quedamos completamente en silencio.

Ella hablo primero, mirándome con una sonrisa picara en sus labios: – ¿Estas pensando lo mismo que yo?

Negué preocupada, Alice nunca tenía muy buenas ideas. – No. - Frunció sus labios y de inmediato supe lo que planeaba y estuve de acuerdo.- Escaparnos. – Susurre.- ¿Pero cómo? Están los gorilotas y los perros esos.

-Hay Bella por Dios, eso no te ha detenido antes. – Dijo seria y se levanto saltando de la cama, saco debajo de mi cama las bolsas y saco uno de los encajes. - ¿Qué me dices?

Mordí mi labio y asentí con la cabeza.

Yo también quería venganza, quería ese tipo de venganza….

Hoy Edward tendría su dosis de mi lado sexy, oscuro y malo.

Si, ya no tendré piedad de este chico, para nada. Le daré su noche color rosa.

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