Keblinger

Keblinger

CU - Nuevas inseguridades.

| sábado, 23 de abril de 2011
Cheap universe.


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Nuevas Inseguridades.
Bpov.


– ¿Estás bien? – Me pregunto Alec preocupado, desvié mi vista para que no me viera en esta situación.


Me prometí a mi misma no llorar pero fue algo que no pude evitarme, al ver esa escena y estar cien por ciento segura que estaba completamente superada para él y que además ya yo tenía otro remplazo me hacía sentir inferior. Después de múltiples miradas de parte de la chica y de Edward hacia a mí, Alec se ofreció llevarme a casa pero me negué explicándole que no era gran cosa, al fin y al cabo Edward y yo no éramos nada. Fui a buscar a Alice y deje que ella condujera hasta mi casa, ya hoy no tenía ganas de hacer nada.

Al llegar a mi habitación me di un baño y me coloque una pijama, hoy quería dormir y olvidarme del resto del mundo todo el día. Alice y yo almorzamos con mis padres sin decirnos una palabra. Sí, me habían castigado y como ellos nunca en mi vida lo habían hecho, optaron solo por quitarme los dos últimos fines de semana del mes.


¡Ja, como si yo saliera de esta casa!

Mi padre nos platico que había recibido una llamada extraña de un estafador o algo y que por eso reforzaría la seguridad de la casa. Además ya estaba empezando a sospechar de mis salidas nocturnas por la vez que casi me pillan, creo que piensa que me estoy viendo con alguien a escondidas y que por eso ya no soy la de antes y otras locuras.

Odiaba que me vigilaran y no quería que me protegieran o algo así. ¿Acaso alguien puede protegerme de la única cosa que me hace daño? ¿Acaso alguien puede protegerme de Edward Cullen? De igual forma que me lastimaran no debía importarles a mis padres, a ellos solo les interesa el dinero en la familia.

Mi madre me avisaría cuándo llegarían estos nuevos empleados pero que mientras tanto podría hacer otra cosa, subí de nuevo a mi habitación con Alice que me platico de varias cosas que pasaban en su vida y me convenció a renovar mi armario algún día, además tenía que conseguirme más ropa sexy para mi otro yo. La verdad le dije que sí pero solo para quitarle la emoción y que se callara, por lo general funcionaba pero siempre terminaba siguiendo sus planes. Ella me estuvo enseñando a cómo poner caras sexys y de mi estantería de discos saco unos cd's y me enseño algunos pasos de bailes, soy torpe así que me costó tiempo y si no fuese por ella tal vez estaría ahora mismo llorando con la fotografía de Edward en mi pecho.

Soy tan patética…

– ¿Crees que sea su nueva novia? – Le pregunte a Alice que estaba acostada en la cama descansando después de haber intentado enseñarme a bailar.

– ¿Quién, la rubia? – Asentí con la cabeza y ella se encogió de hombros. – No lo sé, tal vez ya salga en su perfil o algo.

Me levante de la cama y tome mi laptop, la encendí e inicie sesión en mi cuenta de facebook, tenía bastantes solicitudes de amistad y otras cosas, decidí ir directo a lo que quería saber así que busque entre mis amigos a Edward Cullen.

No me aparecía y era extraño… Muy extraño.

Lo busque fuera de mis amigos hasta que lo encontré pero no me dejaba ver su perfil y empezaba a preocuparme.

– ¿Qué pasa? – Pregunto Alice preocupada, se levanto de su lugar y se coloco a mi lado. – ¿Qué pasa?

Seguí intentando a ver si solo era error del internet o de la página web pero nada. – No me deja entrar a su perfil.

Alice me arrebato el computador y comenzó a hacer cosas con él, negó con la cabeza y lo dejo sobre la cama, me miro. – Te borro Bella, te elimino de sus amigos.

–Imposible. – Tome la laptop de nuevo e intente una vez más, reinicie el aparato pero esta vez deje que ella iniciara sesión desde su cuenta. Ella si podía ver su perfil y aunque aun estuviese soltero y con muchas publicaciones de mujeres en su muro, me había eliminado a mí.

¿Por qué me eliminaría? Era tan extraño. Tome aire un par de veces para no llorar ¿Por qué lloraría por algo así? Alice me miro todo el tiempo. – ¿Qué piensas hacer? –. Cerré sesión en la cuenta de ella y me registre con otro nombre.'Lolita!, usaría el nombre de uno de mis libros favoritos para efectuar mi plan – Piensas...

Asentí con la cabeza y de nuevo Alice tomo el computador llenando mi perfil, mis características y mis intereses. Con su teléfono me tomo una foto con la peluca y la subió como imagen de perfil y agregamos a Edward Cullen entre mis nuevos amigos.

–Eres una niña mal, Bella. – Ronroneo Alice y tomo la peluca poniéndosela ella.

–A ver Alice, tu cabello es así. –. Rodo los ojos y me pego con una almohada.

Entre risas y chismes se nos fue la tarde, una de las empleadas nos trajo la cena a la habitación y Alice llamo a su casa para que la trajeran algunas cosas y pudiera quedarse a dormir aquí. Cepille mis dientes y me hice una trenza de raíz para irme a dormir, mañana tendríamos escuela así que nos fuimos a dormir temprano, Alice se durmió después de hablar horas y horas, yo ya no podía dormir así que encendí mi ipod y después de haber pensado que coños pasaba con mi vida creo que me dormí.

Quería saber todo sobre Alec y ahora que lo pensaba no sabía nada sobre él, quería saber porque era así de bueno conmigo y todo eso, tal vez mañana le preguntaría a mi padre para saber que era ese chico.

Me desperté cuando la alarma de mi reloj empezó a sonar, Alice ya estaba lista cuando me levante de mi cama, llevaba puestos unos Jeans algo ajustados, una blusa blanca con una bufanda azul en su cuello y unas sandalias, me coloco sobre la cama lo que llevaría puesto yo.

–Tu madre dijo que bajaras para desayunar cuando estés listas. – Me dijo Alice antes de salir de la habitación para darme mi espacio.

Me metí a la bañera y no me apure, era temprano y quería relajarme un poco, el agua caliente era deliciosa sobre mi piel y cerré los ojos para disfrutar, cuando el agua empezó a ponerse fría fue cuando decidí darme prisa, me lave el cuerpo con una esponja y me bañe el cabello, solo cuando los dedos de las manos empezaron a arrugarse fue cuando decidí salir de la tina.

Fui hasta la cama y tome la ropa que había elegido Alice para mi, un vestido blanco con flores de colores que me llegaba por debajo de las rodillas y una chaqueta plateada que hacia juego, los zapatos eran de tacón alto pero no iba a usarlos así que mejor elegí uno de mis converse. Me acerque al tocador y me maquille un poco el rostro, solo rubor para mis mejillas y brillo para los labios eran suficientes. Me rocié un poco de perfume y me coloque algunos accesorios como una cinta para mi cabeza y unas cuantas pulseras, me mire por última vez en el espejo gigante que estaba en mi gran armario y ya estaba lista, tome mi maleta, la llene con mis libros y baje las escaleras.

En uno de los grandes sillones deje mi mochila y me acerque a la mesa donde mis padres hablaban y Alice participaba alegremente en la conversación. Me senté sin decir ninguna palabra, me sirvieron el desayuno y empecé a comerlo después de la oración matutina.

Huevos, fruta y pan, lo de siempre.

–A raíz de esas llamadas sospechosas de tu padre, y de ciertos incidentes un poco extraños, como te contamos ayer Isabella, hemos decidido reforzar la seguridad en esta casa. – Comenzó a hablar mi madre, rodee los ojos por su palabrería, ella lo noto, pero continúo hablando. – Y por eso te mantendremos mas vigilada.

– ¿Qué, vas a ponerme una cerca eléctrica, un gorila o… Un cinturón de castidad? – Bromee un poco, mi padre carraspeo y negó con la cabeza.

–Nada de eso, se trata de una persona de entera confianza y mucha responsabilidad. – Dijo mi madre.
Un chico musculoso, cabello negro y bastante guapo se acerco a la mesa junto con una de las empleadas de la casa. – René, hola. – Saludo a mi madre.

Ella se levanto de su lugar y lo abrazo, él le tendió la mano a mi padre y el la tomo, luego me miro a mi y a Alice que dejo escapar un chiflido. Si, muy guapo el chico. 

–Damon, hola. Estas son las chicas de las que te hable. – Comento mi madre señalándonos. – Ella es Isabella, mi hija.

Mordí mi labio mientras nuestras miradas se cruzaron, mire a mi madre. – ¿Este es el que me cuidara?
Ella asintió con la cabeza. – Así es, no se separara de ti y te acompañara a la Escuela.

Ohh, la escuela. – Bien entonces… – Le ofrecí las llaves de mi coche, él las tomo. – Tú conducirás hoy Manuel.

–Mi nombre es Damon. – Corrigió.

Voltee mis ojos y tome de la mano a Alice que no hacía más que babear a mi lado. – Como sea.

Le tendí las dos mochilas para que las tomara, abrió la puerta del coche en la parte trasera para que entrara Alice y luego me abrió la del copiloto para que esta vez, entrara yo.

Cuando llegamos a la escuela todas se volvieron locas con mi nuevo guardaespaldas, chicas que nunca me hablaron ya lo hacían y todo para acercársele o algo así. Me acerque a mi casillero y guarde los libres que no necesitaba y tome los que sí, Alice se había ido al suyo dejándome sola con el chico.

–Bella ¿Quién es él? – Pregunto Lauren con su voz chillona. Mire al batallón de chicas que estaban con ella, mire hacia donde miraban.

Gafas de sol baratas, un chaleco de cuero, jeans rotos y una camiseta bastante pegada a su cuerpo hacían que este chico se viera condenadamente violable… Si, el chico era guapo pero no era exactamente ¿Cómo se dice? mi tipo.

Restándole importancia a los patéticos coqueteos de las chicas, conteste a sus tontas pregunta. – ¿Quién? ¿Mi nuevo guardaespaldas?

Jessica ahogo un gemido mientras que Lauren mordía su labio. Recuérdenme porque hablo con estas chicas. Eran tan patéticas.

–Mmm… Yo por este me dejo cuidar las veinte cuatro horas del día. – Dijo Jessica.

–Y de la noche. – Completo Lauren mordiendo de sus gafas de sol, rodee los ojos mientras que otra de las chicas que estaban con ellas tumbaban mis libros a propósito, me agache para tomarlos pero mí querido ayudante lo hizo primero que yo. Se agacho para recogerlos todos y valla que tenía un buen… Trasero.

Jessica y Lauren siguieron diciendo pendejadas, eran tan vulgares. Ambas se inclinaron para apreciar más la anatomía del chico.

– Este me lo como yo. – Aseguro Jessica.

–No te preocupes, después de que me lo coma completito… Te dejo los huesitos.

Mordí mi labio. –Eso ya lo veremos. – Dije para mí mientras aun miraba al chico y dejaba que sostuviera mis libros.

Tal vez hoy me divertiría un poco… Con mi nuevo guardaespaldas y estas chicas alborotadas.

Llegue a mi clase de literatura y no me tope con Edward todo el día, gracias a Dios. Tome mi almuerzo y continúe con las clases, el maestro de biología nos ordeno hacer un trabajo en grupo, muchas chicas se quisieron hacer conmigo por eso de estar más cerca del chico que cuidaba de mí, me pareció divertido así que las deje, se supone que irían a mi casa y me ayudarían con el proyecto.

Toda la tarde fueron coqueteos hacia el chico y al parecer él no tenía lengua porque nunca hablaba y eso como que les excitaba más a las chicas de alguna manera extraña.

– ¿Cómo te fue hoy, cariño? – Pregunto mi madre cuando llegue a casa.

Me encogí de hombros. – Hoy llegaran unas amigas para hacer un proyecto. – La mire, note como se emocionaba, le encantaba que trajera a compañeras nuevas a la casa. – Compórtate.

Subí las escaleras y subí a mi habitación, tome un corta ducha y me puse unos jeans y una blusa blanca, oculte mis joyas entre los cajones y cerré con llave mi armario, ya había tenido extrañas experiencias con las otras chicas que había subido a mi habitación. Alice fue la primera en llegar, me aseguro que hoy también se quedaría a dormir conmigo.

Una hora y media después llegaron mis compañeras, eran cuatro, entre ellas Lauren, Jessica, victoria y Jane. Siempre las más interesadas. Llegaron todas arregladas cuando en vez de hacer un trabajo fuesen para una fiesta o algo, al comienzo si les importo todo eso del proyecto pero al pasar las horas el tema de conversación cambio, les seguí el juego porque la verdad eran más tontas de lo que creía y más me valía hacer el trabajo a mi sola, si no todo saldría mal.

– ¿Por qué te pusieron un vigilante personal Bella? – Pregunto Jane.

–Cosas personales, mis padres se preocupan por mí, es todo. – Conteste.

Jessica y Lauren se asomaron por la ventana. – Quiero uno así, Bella. Me pregunto ¿Cómo lo habrán conocido tus padres? ¿Es de una agencia o algo así? Porque si es así… Dame el teléfono.

Me carcajee por la situación, me levante de mi lugar y me asome a la ventana, estaba sin camisa podando el césped, por lo general siempre lo hacía alguien del servicio, alguien viejo y gordo pero en él se veía tan bien. No pude evitar morder mi labio inferior, era demasiado sexy.

–Es amigo de mi madre. – Comente.

Todas abrieron la boca sorprendidas de que de alguna manera mi madre pudiese conocer a alguien como Damon, Alice se coloco a mi lado y comenzó a reír igual que yo.

– ¿Cómo se habrán conocido? – Pregunto victoria observando aun por la ventana. – Yo creo que un día, tu madre iba caminando por un parque, un hombre le robo la cartera y el guardaespaldas se la recupero…

Jane suspiro. – Y así tu madre quedo eternamente agradecida.

Todas empezaron a tirarse besos e hice cara de asco por su asquerosa imaginación. – Y le devolvió el favorcito. – Victoria empezó a menear sus caderas de forma… Vulgar. Le dio una nalgada a Jane.

– ¡Hey! Es mi madre. – Las regañe.

Pensar que mi madre pudo acostarse con un hombre así era asqueroso… Era insano pensar que su madre tenía relaciones. Diablos me daban nauseas.

–No, no, no. – Negó esta vez Lauren. – Para mí fue que la madre de Bella marco a una agencia de porno y le mandaron a este en vez de un guardaespaldas.

–Mmm sí. – Gimió Jessica.

Todas empezamos a reírnos, incluyéndome a mí y a Alice. Continuamos un rato haciendo el trabajo pero a cada minuto hablando de Damon, respondiendo preguntas y otras cosas, les agradecí desde el fondo que nunca habláramos de mi relación con Edward y para ese grupo de chismosas era muy bueno.

–Bella, terminemos el trabajo en el jardín. – Ofreció Victoria, me miro por un momento y luego mire a las otras que también me miraban con caras suplicantes, eran todas unas desesperadas.

Asentí con la cabeza y todas empezaron a gritar y a bajar las escaleras. Cuando estuvimos afuera, nos sentamos en una mesita cerca de los rosales, Damon me saludo con la mano, yo no le respondí, en vez de eso las chicas si lo hicieron, el solo sonrió a medio lado.

Ohh mierda, era tan sexy cuando hacia eso.

¿Cómo no le daba frio estando así sin camisa por allí? Era tan blanco como yo y su cabello negro era tan sexy, tenía bien marcado sus pectorales, sus bíceps, tríceps… Todo. Demasiado sexy. Creo que era el sexo en persona, no lo sé.

Maldición, ya babeaba también por él.

A ratos nos miraba y le sonreía a las chicas o a mí y luego regresaba a su trabajo, mi madre llego junto con una empleada y un plato de galletas y refrescos. Ellas mordían sus galletas de una manera erótica mientras lo miraban a él.

–Tiene una cara de mírame pero no me toques. – Dijo Lauren gimiendo, Alice y yo reímos.

– ¿Me pasas una galleta? – Dije tratando de cambiar el tema pero al parecer era imposible.

–Es que esos huesitos de la cadera están para chupárselos así…– Jessica se mordió el labio inferior tratando de disimular un ronroneo o algo. – Y mordérselo.

–Pero tú pareces caníbal. – La regaño Alice.

Mordí de mi galleta. – Chicas, Damon solo es el encargado de mi seguridad.

Me miraron y por un momento pensé que se le saldrían los ojos. – ¿Se llama Damon? – Jane mordió su labio y yo asentí con la cabeza.

–Es solo un guardaespaldas… Tienen que relajarse.

–Con más razón, que me vigile. – Gimió Jane pero continuo con su alboroto. – Que me requise y haga conmigo todo lo que quiera.

Todas empezaron a reírse incluyendo a Alice pero esto para mí ya se pasaba de lo normal, eran demasiado locos y vulgares sus comentarios. – Chicas, miren ya falta poco para terminar el trabajo. – Dije tomando el libro de biología. Lauren me lo arrebato.

–Por eso Edward te ignora, por santita.

Todas se callaron y yo baje mi mirada, esto era demasiado para mí.

Jessica me arrebato el libro de las manos. –Madre, madre. – Empezó de nuevo a dramatizar sonidos extraños… Tomo el libro y lo abrió. – Es que en este libro hay un… Pene.

Otra vez empezaron a reír. Si, se burlaban de mí y no era para nada divertido.

–Mira, enserio si tú no se lo haces bien rico a Edward. – Puso Victoria una cara orgásmica toda asquerosa y asintió con la cabeza, tomando una galleta y llevándosela a la boca. – El va a buscar quien se lo haga.

Mi corazón empezó a latir fuerte por sus comentarios y de nuevo estaban allí esas ganas de llorar, pero no lo haría frente a ellas, Alice tomo mi mano y la apretó con fuerza dándome su apoyo en esta situación o una mierda así, pero creo que yo ya no podría soportarlo.

–Si, Victoria tiene razón. – Esa era Jane. – Ellos dicen que les gustan las santitas pero a la hora, se les aparece una diablita con experiencia y se les olvida todo.

–Fíjate. – Le interrumpió Victoria de nuevo. – ¿Quién se quedo con Brad? Jennifer Anniston… – Ella comenzó a mover sus pestañas de forma inocente, mirándome a mí, mientras las demás se reían de la situación. – O Angelina Jolie. – Hizo su boca en forma de beso. Todas comenzaron a hacerlo y tenían razón.

Jennifer Anniston o Angelina Jolie. Cielos, yo era como Jennifer Anniston.

Me levante de mi lugar junto a Alice y negué con la cabeza, esto me sobre pasaba de una manera. – Niñas, basta por favor.

–Cálmate, solo es una crítica cinematográfica.

Jessica recogía su cabello y bailaba al mismo tiempo. – bradjolie, bradjolie, bradjolie.

Me adentre a la casa y llegue a la cocina, Alice se me acerco. Abrí la nevera y tome un vaso de jugo de naranja, lo lleve a mi boca y cerré los ojos ante lo refrescante que estaba.

Ellas tenían razón, Edward preferiría a una Angelina Jolie o algo así y me dejaría a mí, la chica buena, a la niña bien de Isabella Swan, a la Jennifer Anniston.

–A mi me da es como que risa. – Dijo Alice, sacándome de mis cavilaciones. – El hombre es como un pudor entre ellas. – Tomo un vaso y lo lleno de jugo también. – Es como si fuera un Vampiro de esos malos venidos de un lugar extraño.

–Lo que ese tipo es, es un alborotador de hormonas. – Deje el vaso vacio en la mesa y mire por la ventana a las chicas que seguían observadolo, tirando baba por él. – Y... Ellas son demasiado básicas.
Alice se encogió de hombros y meneo levemente su cabeza. – Pero tampoco vamos a negar que Damon tiene lo suyo.

–Pues a mí no me importa y a ti tampoco. – La mire por un par de segundos y no, esto debía ser imposible. – ¿Te gusta?

Negó con la cabeza y tomo de su bebida. –No hay que probar la mayonesa para saber que es espesa.
–Yo lo único que sé es que ellas no están haciendo las cosas bien, se le están regalando. – Rasque mi cabeza y continúe viendo a las chicas por la ventana, Alice me dio un golpe en el hombro.

–Ohh, Bella la moralista.

Voltee los ojos y empezamos a reírnos, esto era tan patético y chistoso, cuatro chicas muriéndose por un vulgar guardaespaldas… Por Dios, se le regalan.

El entro a la cocina, me eche para atrás mientras el abría la nevera buscando un vaso con agua, de nuevo entraron Jessica, Lauren, Victoria y Jane.

–Damon. Ohh Damon, ¿estas cansado? – Pregunto Jessica acercándosele y tocando su brazo desnudo.
–No para nada. – Respondió el.

–Oye Damon, ya que estas para vigilar. Me puedes encerrar en tu habitación cuando quieras. – Ofreció Lauren. Dios, se sobrepasaban. Jane le pego en el brazo. – ¿Qué? Era un chiste.

– Y... cuando trabajas en esta casa, ¿Dónde duermes, ehh?

El trato de escaparse, yo solo me reía de la situación. Tenían al pobre chico acosado. – Es que... No les puedo decir. – Respondió y se fue, dejándolas a todas allí con la boca bien abierta.

Voltee los ojos, todas eran tan patéticas y lo peor es que me tocaría aguantármelas a todas toda esta semana.

Martes, miércoles y jueves se fueron así, puro ajetreo, coqueteos y piropos hacia el chico, que causaba pudor en el instituto. Edward no me decía nada y pocas veces hablábamos, solo eran puros saludos y despedidas pero más nada y aunque odiara admitirlo extrañaba que me confundiera.

Cuando le llego la tarde al viernes continuamos con el trabajo de biología, la otra clase era el lunes y casi estaba listo el proyecto para entregarlo. No era muy amiga de estas chicas pero últimamente me divertía con ellas. Les prometí que iría al club el fin de semana y aunque me daba un poco de temor regresar a ese lugar porque quizá me encontraría a Edward con la chica rubia de nuevo, iría solo para des estresarme. Tampoco había sabido mucho de Alec, no lo había visto en días así que por eso no me había acordado de él, no es que lo haya olvidado o algo pero es que esto del trabajo y mi nuevo guardaespaldas me tenía en otro planeta y pensándolo mejor ya no lloraba mas por Cullen y creo que eso era bueno… Muy bueno.

Me levante el sábado bien temprano y fui al club, Damon todo el tiempo a mis espaldas, no acostumbraba a hablarme y por lo que había entendido el tenia prohibido cualquier tipo de lazos conmigo incluida la amistad y por mi eso estaba bien, de igual forma estaba acostumbrándome a su compañía porque me daba diversión y nada más.

Jessica y Lauren se tomaron muy enserio eso de llamar su atención porque en el gimnasio trataba de sobresalir. Luego en las clases de natación se aprovecharon de su figura y prácticamente estaban desnudas frente a él.

Lo obligaron a ponerles el bloqueador en el cuerpo y yo solo me limitaba a reírme por todo lo que esas neuróticas hacían. Las clases de Gimnasia fueron peores cuando el trato de ayudar a Lauren para que no resbalara de su pelota gigante de ejercicios, cuando claro, ella solo se aprovechaba de la situación y trataba de acercársele de una manera muy intima o una pendejada así.

Cuando yo pensé que yo era patética ellas lo eran más.

–Damon… Ya quiero irme. – Le avise, el se alejo de Lauren y ella de inmediato se cayó al piso quejándose.

– ¿Cómo así que ya te vas, Jennifer Anniston? – Soltó enojada Jessica.

Voltee los ojos y me hice oídos sordos a sus comentarios. Asentí con la cabeza y tome la mano de MI guardaespaldas… Ellas me miraron enojadas pero con cierta picardía en sus ojos.

–Bella se me estaba ocurriendo una cosa. Como somos amigas y todo eso… ¿Por qué no nos quedamos a dormir en tu casa o algo así esta noche?

Negué con la cabeza, en serio estaban locas. – No, no, no. – Tome la mano de Damon y lo jale para que nos marchásemos pero de nuevo ellas me lo impedían.

–No se irá hasta que no aceptes. – Jessica y Victoria me miraban con esos ojos de suplica, tipo gato Shreck.

Respire resignada. –Está bien.

Ellas me abrazaron y empezaron a saltar, si tramaban algo muy malo. No pude evitar carcajearme.

–Yo fijo me le meto esta noche a la cama. – Le susurro Jessica a Lauren pero pude escucharla perfectamente.

–Después de mí. – Le respondió Lauren.

Ok, ya me estaba arrepintiendo de esto.

–Ustedes están locas… Yo se que jamás se atreverían. – Ellas se miraron y luego unieron sus manos en forma de alianza o algo por el estilo.

–¿A quién le apuestas? – Preguntaron todas al mismo tiempo, yo voltee mis ojos y le hice una señal a mi querido guardaespaldas para que me llevara a casa. Alice se fue conmigo.

Le avise a mi madre que vendrían las chicas a dormir y que les hiciera cena. Cheque mi cuenta en Facebook para ver si Edward había aceptado la solicitud, pero aun no había nada.

Alrededor de las seis de la tarde llegaron todas, nunca había tenido una pijamada o algo por el estilo así que no sería tan malo, yo dormiría con Alice y las demás en unos cuartos que les daría mi madre. Todas cenamos, aunque claro, no se hicieron faltar sus comentarios pervertidos.

–Aprovechen ahora que están bien calientes. – Dijo una de las sirvientas cuando empezó a servir los pedazos de carne. Damon se apareció por la mesa, el no comía con nosotros, el lo hacía en el comedor de los empleados, obvio.

–A mi me encantan bien calientes. – Cometo Lauren.

Jessica le siguió el juego. – ¿Enserio? A mí también.

Todas empezamos a reír porque esos comentarios eran para Damon, de alguna manera. Mi carne no quería cortarse y aunque intente no lo hacía. – La carne esta dura.

Las chicas le vieron el lado erótico a mi aviso y no me pareció chistoso, para nada. – Ohh, si muy dura.

–Dura pero sabrosa. – Esa era Alice, también siguiéndoles el juego, Damon se puso atrás mío, su trasero estaba allí, justo a mis espaldas. Mordí mi labio, enserio su anatomía era bastante perfecta.

Entre risas y comentarios todas cenaron. Mi madre hablo. – Bella, hace poco llamó Edward.

Deje lo que hacía y la mire. – ¿Pregunto por mí, no es cierto René?

Asintió con la cabeza. – Así es cariño. – Todas las chicas me miraron, yo no oculte la gran sonrisa que se desprendía de mis labios, mi madre también sonrió. – Dijo que tal vez vendría esta noche.

–Dile entonces, que cuando este aquí suba a mi habitación.

Jane carraspeo, Alice me miro pero no me importo. Mi sonrisa se hizo aun más enorme. Suspire, tome mi plato y me levante de la mesa, tenía que ponerme hermosa para el. Subí a toda prisa hasta mi habitación y busque una ropa hermosa para él. Tal vez un vestido o quizá una falda. Dios, no tenía nada adecuado.

La bolsa con mi ropa interior erótica, esa que una vez compre en esa tienda, cayó a mis pies. La mire por un momento pensando porque aun tenía esa clase de ropa.

Si tú no se lo haces bien rico a Edward, El va a buscar quien se lo haga. –El comentario de Victoria llego a mi mente, negué con la cabeza para despejar ese tipo de pensamientos.

Ellos dicen que les gustan las santitas pero a la hora, se les aparece una diablita con experiencia y se les olvida todo.

Jennifer Anniston, Jennifer Anniston.Tape mis oídos para no escuchar esas patéticas voces en mi cabeza pero ellas tenían toda la razón, Edward se aburrió de mi, él quería a la otra yo mas no a mí, yo siempre pensé que en nuestra relación solo basto con que lo amara, pero nunca pensé que el necesitase saciar otras cosas. Una lágrima resbalo por mi mejilla y me mire en el espejo de mi armario.

Yo era Jennifer Anniston.

Tome la bolsa y me metí al baño, saque todos los encajes y tome el negro, creo que se me vería bien con mi piel blanca, era completamente negro pero con algo de brillo, a simple vista parecía un enterizo, porque tenía algo parecido a una pequeña falda completamente negra. Bien, nunca pensé hacer esto pero por volver a tener a Edward creo que lo haría. Me mire por última vez en el espejo y me solté por completo mi cabello, apague las luces de mi habitación y encendí unas velas, tal vez Edward si llegaría y al verme a si y darle lo que el tanto quiere quizá vuelva a hacer mi novio.

Los minutos pasaron hasta que la puerta se abrió, un Edward con una camisa azul a cuadros se abría paso entre la habitación, extrañado cerró la puerta, aunque la habitación estuviese a oscuras podía notar todas y cada una de sus expresiones, me acerque a él y me subí a la cama para llegar al otro lado de la cama, me baje la pequeña faldita que adornaba aquella lencería y quede justo frente a él, mordió su labio y empecé a desabrochar su camisa, creo que su cabeza aun no captaba lo que pasaba porque no movía ni un solo musculo. Cuando abrí completamente su camisa él se acerco a mí para besarme pero se lo impedí echándome un poco hacia atrás, de un tirón le arrebate la camisa y cayó al piso, el me tomo por la espalda y me acerco a sus labios.

Ohh sus labios, creo que no había delicia alguna mejor que esa. Fuimos directo al grano y adentro su lengua a mi boca y luego mordió mi labio, después de unos minutos donde solo nos besamos ambos necesitamos respirar así que llevo su boca a mi cuello y empezó a jugar con él, me aleje de él un poco y lo empuje a la cama, sus ojos verdes ardían en llamas de deseo y yo era la causante de eso.

Gimió un poco al verme allí, mordí mi labio y me puse a horcajadas sobre él, su erección ya podía sentirla sobre la tela del pantalón y valla que era enorme. Intento poner sus manos sobre mis caderas pero se lo impedí, tomándoselas y poniéndolas sobre su cabeza. Preferiría tener el control en mi primera vez.

Bese su pecho, su musculoso pecho y luego me dirigí a su cuello, el me tomo del cabello y guio mi rostro a su boca donde una vez más me beso, con fuerza y desesperación, una mano empezó a recorrer mi espalda, toda mi espalda hasta llegar a mi trasero y jalar un poco de mi encaje.

–Así no mi reina. – Dijo una voz femenina a mis espaldas, mire a Edward que solo estaba confundido, mire hacia atrás y me tope con la figura de Jessica. – Más lento es mucho arrebato.

–Es que es novata, no sabe. – Gire de nuevo mi rostro y esta vez era Victoria que miraba a Edward, el se levanto y se apoyo entre sus codos. Ella continúo. – Esa posición parece un volcán en aplastamiento.

–Cero quilómetros, mi mal Bella. – Hablo Jessica, me tape con los brazos el pecho y mire a Edward que estaba molesto debajo de mí. Trague seco. – Mi más sentido pésame por ti compañero.

Lagrimas resbalaron de mis ojos, todos a mi alrededor comenzaron a burlarse de mí. Pero es que ¿En qué rayos estaba pensando? Cerré los ojos y solo los abrí cuando todo a mi alrededor se callo, ya todo era silencio y los abrí de nuevo.

Una pesadilla… Todo había sido una maldita pesadilla.

Mire a mi lado y Alice ya estaba acostada en mi cama. El reloj marcaba la 1:40 de la mañana. ¿Me habría quedado dormida? Mire mi ropa y solo tenía la misma pijama que me había colocado hace rato. No recordaba nada después de la cena y era extraño.

Respire hondo y me levante de la cama… Tenía que quitarme este miedo y demostrarle de una vez por todas a todas las chicas que yo no soy ni una Jennifer Anniston y ya se quien iba a ser mi ratoncito de laboratorio.

SIGUIENTE CAPITULO...

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