Keblinger

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Dulce inocencia. - El Primer día en un Nuevo Planeta.

| miércoles, 17 de agosto de 2011

Dulce inocencia.

Epov.


Creo que me gusta Isabella Swan...


¿QUE?

Era jodidamente imposible, pero era inevitable. Simplemente ya me gustaba sentir cualquier cosa que sentía ahora mismo, ¿pero de estar enamorado? No, eso jamás.

Pero esto era tan nuevo para mí, que incluso podría estar confundido. Estoy seguro que esto jamás me había pasado en la vida y no sabía explicarlo, simplemente quería sentirlo, todo el tiempo.

Quizá, Alice tenía razón.

Pero por un lado no quería que la tuviera, por un lado no quería sentirlo. Me hacía sentir tan malditamente vulnerable.

¡Demonios!

¿Era acaso esto a lo que le decían 'amor a primera vista'?

Me quede observándola un par de minutos, segundos o cuánto tiempo haya sido. La verdad es que no lo sabía, yo solo sabía que ella me sonreía y ¡maldita sea! Ya me había vuelto loco.

... Por ella.


Suspire.

Isabella es tan jodidamente hermosa, a su manera, pero lo es.

Había algo y no sé que era. Había algo en la manera en la que sus ojos me miraban, en la manera en como sonreía, en como mordía sus labios cuando estaba nerviosa, había algo en sus sonrojos, algo en como simplemente era ella y que me gustaba.

Demonios otra vez. Todo en ella, de alguna manera me quitaba el aliento.

Enserio, ¿Sería esto, amor a primera vista?

Solo porque me había detenido en su boca, supe que estaba hablando. ¿Alguien ya había visto esa boca? Era pecado andante, lo juro. Daria todo lo que tengo por probarla, siquiera una vez.

Ladeo su cabeza y trate de volver a la bendita realidad.

– Quieres... – Cerro los ojos y trago en seco. – ¿Quieres entrar?

Es tan hermosa y tan perfecta.

Tome aire y de inmediato su delicioso olor a fresas inundo mi nariz. Tuve que cerrar los ojos para poder contralarme un poco.

Suspire otra vez y volví a abrir los ojos. Ella mordía su labio y me miraba intensamente.

– ¿Te pasa algo?

Negué. – No me pasa nada.

Parecía un puto mocoso.

No dijimos nada y simplemente nos miramos por un par de segundos. Ella, la mayoría del tiempo evitaba mi mirada.

Es tan hermosa...

Esta nerviosa. Quizá y para ella esto no sea tan sencillo.



O quizá yo sea el nervioso.

No lo arruines, ¿quieres?


Asentí con la cabeza. No iba a arruinar esto, no iba a arruinar esto. Esta vez no lo iba a arruinar.

Susurro algo para ella que no pude escuchar y hablo: – Iré por mi abrigo. Espérame aquí.

Asentí y ella desapareció por un momento para luego aparecer con un abrigo negro y su bufanda azul.

Maldita sea, el azul le quedaba tan bien. Envolvió la prenda en su cuello y luego se puso su abrigo.

Si, bastante hermosa.


Suspire otra vez.

– Lista.

Hice un gesto con la mano y ambos caminamos en silencio hasta el ascensor. El silencio era malditamente incomodo y mi corazón latía desesperado. Aun podía sentir su olor y era como el cielo. Mi cielo.

Nuestro cielo.


Cada segundo que pasaba era más tortuoso, al parecer ella no diría nada y ¡joder! Me moría por escuchar su voz.

–Así que Bella... – me gire para mirarla. Sus ojos chocolate bruscamente se fundieron en los míos.
Maldición.

–Así me llaman – Respondió y yo solo sonreí.

No sabía que decir, por lo general mis conversaciones con mujeres no duraban mucho, yo prefería más bien aprovechar el tiempo en otras cosas y además estaba nervioso.

Muy nervioso.


Hice lo que primero se me vino a la mente.

Si, una pendejada.

– Te traje esto. – Bruscamente, le tendí la flor blanca que le había robado a Jessica, mi secretaria, hace unas horas. Sus ojos se clavaron en lo que yo sostenía en mi mano y sorprendida tomo la flor. Sus dedos rozaron los míos y maldita sea, su tacto ya era adictivo también.

Trago en seco.

– Gracias. – murmuro y llevo la rosa a su nariz inhalando de su aroma. – muchas gracias Cullen. – Ese leve color rosa en sus mejillas era la jodida cosa más adorable que había visto.

Nunca me había sentido de esta forma como me sentía ahora mismo. Me sentía ansioso, nervioso, seguro.

Salimos del ascensor y ella camino delante de mí dirigiéndose hacia la salida.

La seguí.

Ella se despidió del portero y yo la imite. Salimos a la calle y en este momento pensaba en muchas cosas, mi cabeza era un caos. La primera, lo jodidamente hermosa e inocente que era esta mujer. La segunda, ¿por qué rayos estaba nervioso? soy Edward Cullen, no puedo estar nervioso y por una chica, menos. Y la tercera, ¿por qué demonios estábamos caminando? Quiero decir, mi auto está estacionado, puedo llevarla ahí.

La mire, ella estaba distraída oliendo la rosa que le había regalado. Sonreí.

– Isabella, mi auto esta...

Ella me interrumpió. – Es cerca.

Bufe. – Eso dijiste la última vez.

Me miro a los ojos, puta madre. – Esta vez es cierto. Además... Prefiero caminar.

Creo que últimamente pensaba mucho en Bella y me agradaba.


Solo sonreí. Fuera cerca, lejos, donde sea no me importaba, solo quería estar todo el tiempo que pudiera con ella. Quería conocerla, en todos los sentidos. Me gustaba estar cerca de ella, descubrirla.

Isabella era como un mundo para mí, tan diferente y tan distante. Ella no es como todas las chicas a las que acostumbro, es tan diferente a donde yo vengo. De un lugar donde solo está el egoísmo y el interés, pero ella es todo lo contrario.

– Así que... ¿A dónde me llevaras?

Fingí interés, lo que menos me importaba en este momento era saber precisamente a donde me llevaría.

–La verdad no es el mejor restaurante de todo Nueva york, pero te aseguro que amaras sus nuggets y sus alitas picantes.

¿Nuggets? Okey, no suelo comer nuggets y mucho menos alitas picantes. Creo que desde que tengo 13 años no pruebo una de esas cosas. O al menos no desde que me fui de casa pero creo que estaría bien comer de esas de nuevo.

– ¿Sucede algo? Porque si no quieres está bien, yo… tú no tienes que hacer esto... Sabes que no es tu obligación, no quiero que pienses que es...

¡Dios, hablaba tan rápido!

- No Bella, yo si quiero. - Le asegure.


No dijo nada, me miro por unos minutos para luego simplemente asentir en silencio. Continuamos caminando por un buen tiempo, me aventure a tomar su mano y entrelazarla con la mía. Ella se dejo y me sonrió cuando lo hice.

Nunca, antes en toda mi vida, le había tomado la mano a una mujer de esta forma.

Siempre lo había considerado como un gesto demasiado intimo para alguien, para mí y por un momento me dio miedo que ella malinterpretara las cosas, que pensara que tal vez yo... Y quise soltar su mano pero en vez de eso apreté más la mía con la suya y me apegue más a su cuerpo.

¿Que diablos me estás haciendo Isabella Swan?


Caminamos por un callejón algo solitario por un par de minutos, doblamos una esquina y pude ver un pequeño local con luces amarillas y rojas y banderines colgantes; Una música tipo años 80's y mucha gente, demasiada para mi gusto. Pero cuando la mire y ella sonrió al observar el lugar supe que sería interesante.

Su mano se apretó inconscientemente mas a la mía y me vi a mi mismo sonriendo por ese gesto.

La seguí en silencio, disfrutando de la manera en como ella admiraba el lugar. Cuando llegamos, les sonrió a todos, saludo a una mujer y se sentó junto conmigo en una mesa.

No sería tan malo, estaba con Bella...

Una joven nos atendió y desde el momento en que la vi supe que sabia quien era yo.

- No deberías hacer esas cosas. - Dijo Bella a mi lado interrumpiendo con el silencio entre nosotros después de haber ordenado.

- ¿Hacer que cosas Bella?

Suspiro. - Esas cosas... Deslumbrar a las personas.

- ¿Y... a quien he deslumbrado? - Pregunte.

Ella rodo los ojos y me miro. - A la camarera. De seguro está en la cocina hiperventilando.

- ¿Tu crees? - ella asintió y yo mantuve mi mirada a la suya por unos segundos. - ¿Te deslumbro a ti Bella?

De inmediato dejo caer su cabeza y un leve sonrojo apareció en sus mejillas. - Con frecuencia- Confeso ella en un susurro.

Y debo admitir que, esa confesión se grabaría para siempre en mi cabeza.

La joven mujer nos trajo nuestros platos y la verdad es que Bella tenía toda la razón. Yo había deslumbrado a la camarera pero mis ojos nunca, nunca se separaron de los de Bella.

Probé las Alitas picantes y los nuggets y estaban muy buenos. Bella se burlaba de mi por la manera tan 'Fina' con la que comía en estos lugares y todo fue tranquilo. Solo preguntas sobre nada en general, sobre nuestras vidas y esas cosas.

- Y... ¿Que es lo que exactamente estas estudiando Bella?

- literatura.

- ¿Literatura? Oh, eso suena interesante. ¿Te gusta leer?

Ella asintió con la cabeza. - así es, la verdad es una carrera simple y me gusta todo lo que sea con libros.

Le sonreí y no dije nada, me parecía algo extraño que alguien pudiese estudiar literatura, era algo bastante sencillo para mi...

- ¿tu qué haces Cullen?

Trague en seco y puse mi barbilla sobre mis manos unidas mirándola divertido. - Ya sabes, números y mucho dinero.

Alzo sus cejas y encontró que observar su plato vacio era más interesante que mirarme.

No lo arruines...


- y supongo que, por trabajar con números y dirigir muchas multi nacionales, ya sabes... Manejas también mucho dinero. - dijo ella en un susurro con sus mejillas levemente sonrojadas.

- Así es...

- entonces, debes tener en tu banco mucho, pero mucho dinero.

¿A dónde se dirigía esta conversación?

Arrugue mí entre cejo y asintiendo con la cabeza le conteste: - Así es.

Ella me miro. - ¿sabes entonces, cuánto dinero hay en tu cuenta bancaria?

Sonreí por lo ingenua que eran sus preguntas. Decidí responderla a pesar de cualquier cosa. Isabella no parecía ese tipo de chicas interesadas o algo.

- La verdad es que no sé cuánto dinero tengo exactamente en mi cuenta Bella.

Ella miro a otro lado pensando en su próxima pregunta. - Pero... Si hipotéticamente hablando, alguien roba algo de dinero de tu cuenta a tu nombre. ¿Lo sabrías?

Solté una pequeña risa y la mire. - Claro que me enteraría. Sé cuánto dinero exactamente hay en mi cuenta.

- Pero acabas de decirme que no...

La interrumpí. - si alguien robara algo de dinero de mi cuenta, necesitaría de mi firma y del numero de la cuenta. Eso 'hipotéticamente hablando'. Además, no soy tan tonto.

Asintió con la cabeza y de inmediato me pidió que fuéramos a casa. Pague de la cuenta que me pereció jodidamente barata, como un par de camisas baratas en Wal-Mart y luego, Caminamos, una vez más, tomados de la mano y le ofrecí mi chaqueta cuando empezó a nevar.

- No quiero que te refríes por mi culpa. - Dijo en un susurro negándose rotundamente a que le prestara mi chaqueta.

Además yo nunca me enfermo, deja que pueda portarme como un caballero.


- oh Bella, lastimas mi ego.

Sonrió y dejo que pusiera mi chaqueta sobre la suya. Volví a tomar su mano y fue lo único que necesite para sentir calor.

El viaje a su departamento fue bastante silencioso pero la verdad es que no se necesitaban las palabras entre los dos.

Subimos hasta su piso una vez llegamos al edificio y nos detuvimos en la puerta de su departamento, se volvió y me miro tomando mi otra mano.

- Gracias Cullen... Estamos a mano.

Fruncí el ceño y negué con la cabeza. - No quiero que creas que esto lo hice para pagar lo que hiciste por mi Bella.
Ella suspiro y mordió sus labios. - no Edward yo no lo veo ni lo creo de esa manera.

- ¿Nos veremos de nuevo? - dije con un tono un poco suplicante y mis ojos se fijaron en su boca que esbozo una pequeña sonrisa.

- Hazlo... - Ordeno en un susurro.

- ¿Hacer qué? - Demande.

- Bésame, antes de que me arrepienta.

Y sin pensarlo dos veces uní mis labios a los suyos. Su sabor era delicioso, dulce, intoxicarte y cerré mis ojos apretándome más a su cuerpo con el mío. Ella abrió su boca para que dejara que mi lengua la explorara y ella jadeo al igual que yo y comenzó a tomar mi cabello.

Nos separamos por falta de aire y pegue mi frente contra la suya y nos quedamos en silencio tratando de que nuestras respiraciones se volvieran normales. Uní de nuevo mi boca a la suya en un casto beso.

¿Que diablos me pasaba con Isabella Swan? No acostumbro ser así, yo... Cerré mis ojos e inhale de nuevo de su aroma. Ella abrió sus ojos y sentí como se abría su puerta.

- Supongo que nos veremos otro día.

Y sin decir nada mas desapareció, cerrando la puerta una vez estuvo adentro.

Suspire.

Nos veremos otro día Isabella... Y espero que sea pronto.


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