Keblinger

Keblinger

Como me siento ahora...

0
| jueves, 17 de noviembre de 2011

Maldita tentacion - No se puede dormir en sabanas sucias.

0
| sábado, 1 de octubre de 2011

No se puede dormir en sabanas sucias.

Bpov.


Corrí.

Corrí.

Y corrí lo más que pude. Corrí lo que jamás había corrido en mi vida.

Mi corazón golpeaba mi pecho y el aire me faltaba. Tuve que parar un segundo para respirar mucho.
Respire mucho.

Respire mucho y tome mucho aire, cerrando mis ojos, recordando al muchacho guapo de la cascada. Un muchacho que estoy segura que jamás en toda mi vida había visto. Pero que era muy guapo.

Abrí los ojos y volví a correr.

Y corrí más deprisa, mas rápido tratando de no tropezar, tomando con mis manos todo lo que podía de mi vestido para que no se estropeara.

No podía estropearse.

Mi cabello mojado se me hacia un poco incomodo cuando se pegaba a mi cara. Me dolían mis pies desnudos cuando los maltrataba con el piso, las piedras y la arena.

Pero solo podía pensar en eso de que si no llegaba a mi casa antes de que el sol se pusiera, era mujer muerta.

Pero corrí, como nunca había corrido.

Mire arriba tratando de encontrar la mejor manera de escalar la pared. Tarde solo 3 segundos en pensarlo... Ya me había vuelto experta en eso.

Salte por la ventana abierta y estuve en mi habitación de nuevo.

Suspire.

Suspire porque aun tenía la posibilidad de seguir viva.

- ¡ISABEEEEELLAAAAAAAAAAAAAA! - esa fue mi madre. Y cuando escuche su voz entre en pánico.

Me estaba llamando, y estaba enojada. La conocía y me iban a matar.

¿Me habrían visto salir de la casa? Era imposible. No había manera.

- ¡ISABELLAAA! - Otro grito.

Escuche pasos, por la escalera y fue cuando entre de verdad en pánico. Cerré la puerta que daba con mi recamara, o al menos con la parte de mi vestidor. Con urgencia saque el pañuelo que estaba en mi escote; el pañuelo del apuesto muchacho, también me deshice de mi vestido y lo escondí debajo de la cama. Desordene las sabanas y me metí en ellas. Desordene mi cabello mojado y me tape de pies a cabeza escondiendo el pañuelo debajo de mi almohada.

Dulce inocencia. - El Primer día en un Nuevo Planeta.

0
| miércoles, 17 de agosto de 2011

Dulce inocencia.

Epov.


Creo que me gusta Isabella Swan...


¿QUE?

Era jodidamente imposible, pero era inevitable. Simplemente ya me gustaba sentir cualquier cosa que sentía ahora mismo, ¿pero de estar enamorado? No, eso jamás.

Pero esto era tan nuevo para mí, que incluso podría estar confundido. Estoy seguro que esto jamás me había pasado en la vida y no sabía explicarlo, simplemente quería sentirlo, todo el tiempo.

Quizá, Alice tenía razón.

Pero por un lado no quería que la tuviera, por un lado no quería sentirlo. Me hacía sentir tan malditamente vulnerable.

¡Demonios!

¿Era acaso esto a lo que le decían 'amor a primera vista'?

Me quede observándola un par de minutos, segundos o cuánto tiempo haya sido. La verdad es que no lo sabía, yo solo sabía que ella me sonreía y ¡maldita sea! Ya me había vuelto loco.

... Por ella.


Suspire.

Isabella es tan jodidamente hermosa, a su manera, pero lo es.

Había algo y no sé que era. Había algo en la manera en la que sus ojos me miraban, en la manera en como sonreía, en como mordía sus labios cuando estaba nerviosa, había algo en sus sonrojos, algo en como simplemente era ella y que me gustaba.

Demonios otra vez. Todo en ella, de alguna manera me quitaba el aliento.

Enserio, ¿Sería esto, amor a primera vista?

Solo porque me había detenido en su boca, supe que estaba hablando. ¿Alguien ya había visto esa boca? Era pecado andante, lo juro. Daria todo lo que tengo por probarla, siquiera una vez.

Ladeo su cabeza y trate de volver a la bendita realidad.

– Quieres... – Cerro los ojos y trago en seco. – ¿Quieres entrar?

Es tan hermosa y tan perfecta.

Tome aire y de inmediato su delicioso olor a fresas inundo mi nariz. Tuve que cerrar los ojos para poder contralarme un poco.

Suspire otra vez y volví a abrir los ojos. Ella mordía su labio y me miraba intensamente.

– ¿Te pasa algo?

Negué. – No me pasa nada.

Parecía un puto mocoso.

No dijimos nada y simplemente nos miramos por un par de segundos. Ella, la mayoría del tiempo evitaba mi mirada.

Es tan hermosa...

Esta nerviosa. Quizá y para ella esto no sea tan sencillo.

puede ser el demonio, puede ser un angel...

0
| sábado, 13 de agosto de 2011

ROBSTEN

0
| miércoles, 10 de agosto de 2011


Dulce inocencia - Nuevas sensaciones.

0
| domingo, 7 de agosto de 2011

Diclaimer: Los personajes son de Meyer & lo que no conozcan es todo mío.

Dulce inocencia.

Epov.


Estaba jodido.

Sí, eso era. Estaba jodido.

No sé porque mi corazón ahora se aceleraba con facilidad cuando la recordaba y no sé porque tenía esta sensación de querer volver a verla y debo decir que, era algo que definitivamente nunca en la vida me había pasado antes.

Ni en mis días de preparatoria, ni en la universidad y mucho menos ahora en mi vida adulta me había pasado algo parecido a esto.

Nunca.

¿Quién coños era Isabella Swan?

Sonreí una vez más al pensar en ella. Sus ojos chocolate que me hacían perder en ellos. Sus labios. Oh Dios, sus labios. Cuanto daría por probar de ellos. Sus sonrojos, su aroma, todo en ella me resultaba llamativo y no podía explicarlo, no quería explicarlo... Simplemente me gustaba.

Su belleza era exquisita, no era vulgar y mucho menos simple... Ella era tan inocente.

Tan diferente a lo que yo acostumbro.

Me recosté sobre una de esas paredes y respire hondo tratando de memorizar su olor, su delicioso olor.
Mire mi reloj. Solo 6 horas mas y la vería de nuevo.

Acomode mi chaqueta, pase mis dedos por mi cabello y me recompuse para subir a mi oficina a trabajar.

Salude al portero que amablemente me abrió la puerta de cristal a la entrada del edificio. Camine hasta el ascensor y presione el botón de mi piso, una vez cerca de mi oficina le reclame a Jessica su falta y ella se excuso asegurándome que jamás pasaría algo así, de nuevo. Y estoy seguro de que si no estuviera de tan buen humor ya la hubiese echado.

Entre a mi oficina.

Irina estaba sentada en mi silla de cuero frente a mi ordenador comiendo de su grasiento pollo.

Mi estomago se revolvió y quise vomitar.

Ella me miro y frunció el ceño. – ¿Dónde estabas? ¿Quién era esa?

– Nadie que te interese. – entrecerré los ojos y cerré la puerta a mis espaldas.

Irina dejo el pedazo de pollo en el plato y limpio su boca y manos con una servilleta. Volvió a mirarme y arqueo una ceja. – ¿Nadié?

¡Rayos!, ¿Porque ahora todos me reclaman?

– ¿Qué edad tiene la chica, 16? – escupió enojada.

¿Okey, a esta que mosca le pico?


Estuve de acuerdo con mi cabeza.

– Tiene 18 y no sé porque discuto esto contigo. – Me senté en el sillón de cuero y masajee mi cien, cerrando los ojos al instante. – Ahora, recoge tu asquerosa comida y vete de mi oficina.

– ¿Edward, es enserio? – dijo incrédula. Sin mirarla asentí con la cabeza y suspire.

– ¿Okey, y desde cuando eres pedófilo?

Eso me enojo, amigo. ¡Haz algo!


Presione el puente de mi nariz intentando calmarme, en mi mente conté hasta diez para no explotar, hoy iba a hacer un buen día y no iba a arruinarlo ni yo, ni Irina, ni nadie.

Y mucho menos su patético berrinche de perra celosa.

¿Enserio, que coños le pasaba?

Suspire pesadamente.

– Irina, vete ahora. – la mire a los ojos y le señale la puerta de mi oficina. Ella se cruzo de brazos y mantuvo su postura firme alzando su mentón y susurrando un 'No' como respuesta.

Enserio que no quería enojarme pero si ella me buscaba...

Dulce inocencia. - ¿Donde dormiste anoche?

0
| martes, 12 de julio de 2011
Diclaimer: Los personajes son de Meyer & la historia es toditita mía.

Summary: Edward Cullen es uno de los hombres más adinerados de América y el Reino unido. Es orgulloso, egocéntrico y arrogante. Una noche conocerá a Bella Swan, una simple chica neoyorkina que volverá su perfecto mundo de cabezas.


Dulce inocencia.
Epov

Un millón de cosas no me dejaban dormir tranquilamente, además si lo hacia lo más seguro es que en la mañana tenga problemas con mi cuello por lo incomodo que resultaba ser este maldito sillón. Recuérdenme regalarle uno nuevo y mas cómodo a esta chica. Me senté y pase mis manos varias veces por mi cabello tratando de calmarme y verle el lado positivo y optimista a toda esta mierda.

Nada, no había nada bueno con lo que me estaba pasando pero creo que este es el precio que se debe pagar para ser una persona exitosa, aunque no me arrepiento de que este lindo ángel se halla cruzado en mi camino, porque o si no en este preciso momento quizá este durmiendo en un motel barato.

Pero al menos en una cama decente y no en un incomodo sofá.

Ok, buen punto pero al menos no estaría en una cama llena de semen y no sé de qué otras mierdas asquerosas. ¿Pero en que porquerías estaba pensando? Hoy sería un día muy ajetreado, igual que todos los días, eso era muy común en mí. Pero… Lo que de verdad no me dejaba dormir es que solo a pocos metros estaba la chica más hermosa que quizá mis ojos hayan visto alguna vez y no sé porque lo digo, ella no era para nada especial, tal vez diferente pero no especial, he visto a lo largo de mis días mujeres hermosas pero nada como aquel ángel que me había abierto las puertas de su casa sin condición alguna y eso que apenas y me conocía. ¿Por qué lo hacía? Quiero decir, nadie más lo haría gratis, sin que hubiera dinero u otro interés personal de por medio y era demasiado extraño. Sonreí, y acerque una almohada a mi rostro inhalándola levemente, el olor a fresas que se impregnaba allí y era delicioso, embriagador, adictivo. Quizá sea el mejor olor que alguna vez mi nariz haya percibido.

No pude evitar que mi mente regresara a unas horas antes, no sé qué sería de mi o de ella en este momento si no la hubiese acompañado al horrible lugar al que fue y que aun no entendía que carajos fue ella hacer allá. Era una chica fuerte, de eso estaba seguro, demasiado seguro pero no sé porque con ella quería sentirme fuerte también. Cuando vi que esos tipos la tocaban algo en mi cobro vida y era extraño. Con ella me sentía como un héroe y quería hacerlo, quería ser un héroe.

¿Pero porque carajos pensaba en esto? Tal vez ella solo lo hizo por caridad, para demostrar que a los de mi clase también necesitan muchas veces ayuda. ¿Yo necesitaba ayuda?

Pase mis manos por mi rostro para alejar un poco la tensión y el dolor apareció, no me había acordado que aun tenia las heridas leves y que mi rostro estaba algo ensangrentado por el pleito con aquellos hombres…y puta madre, enserio necesitaba un puto cigarro. Me levante frustrado del lugar hasta la cocina, quizá ella guardaba una caja o por alguna circunstancia de la vida ella tuviese un cigarrillo por algún lugar.

Rebusque en los estantes, encima del refrigerador, por el lavavajillas y prácticamente casi destrozo toda la pequeña concina buscando un maldito cigarrillo ¿Es que acaso ella no fumaba? Maldita sea, necesitaba llenar mi boca con algo, cualquier cosa.

Rebusque en su refrigerador y note que no había nada, quizá la suficiente comida como para dos o tres días, al parecer la chica no era de las que se daba gustos pero por un demonio, yo le compraría elWal-Mart entero si solo comía algo ahora mismo. Lleve a mi boca un poco de lasagne y suspire porque aunque estuviese un poco fría, estaba deliciosa.

No me di cuenta en qué momento termine de comerla, lo único que se es que estaba demasiado deliciosa como para que se hubiese acabado tan pronto. Mire mi reloj y solo eran las seis y media de la mañana, se que ella había dicho que me marchara a las ocho pero en esa porquería de sofá no había podido pegar el ojo así que era mejor irme lo más pronto posible.

Coloque sobre el lavabo el plato sucio en donde segundos antes se encontraba la lasagne y lo lave tratando de hacer el menor ruido posible. Ordene un poco la cocina y regrese a la pequeña sala por mis cosas, tome mi chaqueta y me coloque los zapatos, acomode las almohadas y las sabanas y por ultimo tome mi celular. Antes de salir del acogedor departamento decidí ser amable y tan siquiera dejarle una nota explicándole mi gratitud y otras mierdas y bueno, al menos dejándole algo de dinero, 200 dólares mínimos. Sé que la chica no me conocía y que no quería de mi dinero pero lo que había hecho y con lo poco de comida que había en su refrigerador, se lo merecía.

Suspire y abrí la puerta cerrándola a mis espaldas con el mayor cuidado posible. En silencio camine hasta el ascensor y espere a que se abrieran las grandes puertas de metal, oprimí el botón del primer piso para llegar a la entrada principal ¿Por qué sentía que no hacia lo correcto? ¿Por qué sentía que debía seguir allí, mirarla y despedirme de ella quizá una última vez? ¿Por qué quería sentir su olor de nuevo? ¿Por qué quería ver sus ojos chocolate una vez más? ¿Porque, porque y porque? Negué con la cabeza para alejar esos extraños pensamientos. ¿Qué carajos me hacia Isabella Swan? Quizá, no la podía superar por el trato diferente al que ella me daba que debo admitir, era un poco irritante pero me gustaba, muy en el fondo me gustaba.

Camine hasta el hombre que estaba en la puerta, frunció el ceño al verme pero me regalo una sonrisa, yo hice lo mismo.

– Necesito mi auto. – Dije directo, necesitaba estar en mi oficina y al menos dormir un poco.

El hombre suspiro. – Lo siente señor, pero aquí no se ofrece aparcamiento.

– Imposible. – Musite, era imposible eso porque entonces… ¿A quién le di mi auto hace un rato? El hombre frunció su ceño y empezó a negar con la cabeza.

Mierda, nos robaron.

Trague en seco ante la posibilidad, el amable señor balbuceaba incomodo y nervioso, tratando de explicarme lo que ya sabia y que él podía llamar a la policía y otras pendejadas. Apreté levemente el puente de mi nariz y tome aire varias veces. ¿Enserio, cuando esta un maldito cigarrillo cuando más lo necesito? Conté hasta diez y solo cuando supuse que estaría tan calmado como para no gritarle al hombre que lo único que hacía era hacer su trabajo fue que alce una mano para que dejara de hablar de una buena vez antes de que en verdad me enojara.

– Gracias. – Murmure y camine hasta la salida. Tarde al menos quince minutos para conseguir un taxi disponible, le di la dirección de mi pent- house y solo dos horas después fue que pude llegar a mi departamento, porque nos encontrábamos al otro lado de nueva york.

CU - Embace de recuerdos

0
| lunes, 27 de junio de 2011
Cheap universe.

Los personajes son de Meyer… Y lo que no conozcan es mío.

..

Embace de recuerdos.

Bpov.

- ¿Estoy gorda? - Le pregunte a Alec después de varias minutos de silencio en su auto. Desde que había aceptado su invitación a este parque de diversiones, ninguno de los dos había dicho palabra alguna.

La verdad es que mi cabeza era un caos. Solo podía pensar en cosas que en realidad no tenían ningún sentido y que me estaban volviendo loca.

Y todos mis pensamientos, por alguna razón, me llevaban a Edward Cullen.

Sentí, a lo lejos, la carcajada de Alec. - ¿Bella, estás hablando enserio? Por supuesto que no estás gorda... Esta normal.

- ¿Normal? Quieres decir... ¿Gorda?

Dejo de reír y clavo su mirada a mí, seria. - No, claro que no estás gorda. - Afirmo demasiado seguro pero había algo que aunque quisiera no podía creer. - ¿Por qué haces esa pregunta tan tonta?

Suspire y mire a la ventana. - No es una pregunta tonta...

- Claro que es tonta. Tú no estás gorda. ¿Quien pudo decirte eso?

Pude notar el enojo en su voz...

- Fue mi madre, ella lo dijo. - Confesé en un susurro. Un susurro que el pudo oír. - No le veo la necesidad por la cual mi madre mentiría. No la hay... Estoy gorda. - Dije esta vez a un volumen moderable.

- Bueno, déjame decirte que tu madre no sabe lo que dice. - Pude sentir sus ojos mirándome y volví a suspirar. - Y... Puedo asegurar que esta celosa de que su hija sea más hermosa de lo que debería.

Gire mi rostro y lo mire. - ¿Tu crees que en realidad soy hermosa?

- No sabes cuánto Isabella.

Fruncí el ceño y me lo quede viendo por un rato pero una vez más gire mi rostro y me concentre en el paisaje que me regalaba la ventana del copiloto del auto de Alec, el chico que, obviamente estaba coqueteando conmigo.

Pero... ¿Por qué no podía verlo como algo más? Quiero decir, era obvio que le gustaba. Le guste el día que nos vimos por primera vez y le gusto ahora. Y pues nada, no me quejo, el chico es guapo pero ¡Maldición! No puedo imaginarme con nadie más que no sea con Edward.

Suspire.

Edward siempre ha sido, es y será el chico que amo... A pesar de todo siempre será el chico que amo.

Maldita tentación.- ¡EL!

0
| domingo, 12 de junio de 2011
Maldita tentación.

Summary: enamorarse no era una opción y menos cuando te enamoras de tu enemigo. Dos jóvenes rebeldes que deciden enamorarse a pesar de la oposición de sus padres. ExB, lemmons.

Diclaimer: Los personajes son de Meyer, la historia es mía. 
 
¡EL!
Bpov.

Esto no podía estar pasándome a mí. Si, tenía miedo. Miedo porque estaba desnuda frente al caballero más guapo que mis ojos habían visto alguna vez. Miedo porque tenía una de mis joyas más preciadas y solo mi santo Dios sabe si no era un ladrón.

Con mis manos temblorosas deje caer la toalla blanca que cubría mi desnudo cuerpo solo cuando el muchacho se dio media vuelta, deje sobre una roca mis pertenencias y me puse mi ropa interior, junto con el cortes,  tome mi vestido amarillo y me lo coloque, pero mis manos temblaban demasiado para poder cerrar mi vestido por detrás. Solo tenía una opción y era aquel muchacho guapo de ojos claros y cabello cobrizo.

Tome aire y un poco indecisa me acerque a él pasando por delante suyo, tenía mi guardapelo en sus manos y lo sujetaba con fuerza, por un momento temí de que fuera a romperlo pero sus manos se relajaron una vez que sintió que estaba a su lado. 

Me miro con el ceño fruncido.

- No puedo cerrar mi vestido. - Mordí mi labio inferior mirándolo a los ojos. - ¿Podría usted ayudarme?

Él lo pensó por un momento pero asintió con la cabeza. Suspire y tome mi cabello haciéndolo a un lado de mi hombro y dándome la vuelta.

El con sus manos recorrió un poco mi espalda y mi corazón latió fuertemente. Tomo los lazos y empezó a unirlos cada uno para cerrar el vestido.

Era tan ágil.

Maldita tentacion - Ella!

0
| domingo, 22 de mayo de 2011
Maldita tentación.

Summary: Enamorarse no era una opción y menos cuando te enamoras de tu enemigo. Dos jóvenes rebeldes que deciden enamorarse a pesar de la oposición de sus padres. ExB, lemmons.

Diclaimer: Los personajes son de Meyer, la historia es mía, completamente.


Ella!

Epov.

No era la primera vez que esa extraña criatura se bañaba por estos lugares. Eso yo ya lo sabía y, como ya era costumbre, venía a observarla como un sádico y obsesivo hombre, todas las tardes.

No sé si ella sabía que era vigilada pero una parte de mi quería que nunca lo supiese, estoy seguro que si llegase a descubrirlo nunca más regresaría y, debo confesar que, estaba obsesionado con esa joven mujer.

No sabía nada de ella, excepto, claro está, su esbelta figura. Era joven, menuda y muy atractiva para su salud. Sus pechos y su trasero estaban endemoniadamente bien formados, sus piernas eran largas y hermosas, su vientre era plano y su rostro tenia facciones pequeñas y delicadas, propias de una joven de entre 16 y 17 años, no lo sé.

Una vez me había tentado a preguntarme si en realidad era una clase de ángel pero no podía ser eso porque, Dios debía ser muy bondadoso conmigo si en realidad se trataba de uno.

Sus baños eran largos y había veces en donde se dedicaba a cantar. Al comienzo solo se sumergía en el lago con sus ropas puestas pero con el tiempo dejo de hacerlo hasta solo tomar largos chapuzones completamente desnuda.

Estaba loco, completamente loco por esa joven criatura.

Su cabello oscuro y su blanca piel mojada eran el infierno mismo y me sentí tentado a acercarme y tocarla e incluso a hacerle el amor allí mismo.

Si, desde que había descubierto que ella se bañaba en esas aguas, ella se había convertido en mi fantasía jamás cumplida.

Pensé, en silencio si podría condenarme al inframundo por tal acto y pensamientos pecaminosos. Si, el de un hombre de mi rango y posición observando a una joven mujer bañándose, desnuda.

Ella, se sumergió por completo en el lago y pensé, que sería el mejor momento para acercarme y saludarla y conocer todo de ella.

Debo confesar que, al principio me molestaba que ella se adueñase de lo que una vez fue para mí, un lugar para escapar de mis responsabilidades como príncipe, de mi familia e incluso, del mundo mismo. Pero con el paso de las semanas e incluso de los meses, verla bañarse se había convertida en mi dulce obsesión y no es que ella viniera todos los días pero observarla era como la mejor de las delicias.

CU - Bipolaridad

0
| sábado, 21 de mayo de 2011
Bipolaridad.

Bpov.

No sé si quería morir o desaparecer, cualquiera de las dos opciones, en este momento eran perfectas. Justamente quería que las dos cosas me pasaran, en este preciso momento, en este preciso lugar. No importa cual fuese. Para mi estaba bien.

Pero no iba a pasar.

¡Ay Dios mío, apiádate por favor de mí!

Pero al escuchar mi nombre atreves de su voz, supe ahí que estaba acabada y que nada bueno ocurriría en este momento.

¿Como diablos iba yo, Isabella Swan, a explicar esto? Vestida de puta barata, con una peluca en mi mano y llegando a estas horas. Quizá la 1 de la mañana, no lo sé.

No la había. No había explicación alguna. No sabía mentir y mi corazón latía de una manera que ni yo misma se si eso podía ser posible.

De seguro sabría si miento, y eso no iba a ser para nada bueno.

¡Por Dios, es mi madre! No podía mentirle.

Lo único que podía hacer era enfrentarla porque no podía correr, ni hacer un drama, simplemente tendría que decir la verdad. Pero no podía, sé que no podía.

Me gire para ver su cara de confusión y su mirada recorrer con asco todo mi cuerpo.

– No es lo que tú piensas. – Y eso fue lo único que pude decir. Quise darme un golpe en la cabeza pero estaba rígida, me moría del miedo y me temblaban las piernas.

Okey, yo acepto que eso no fue lo más inteligente del mundo pero conozco a mi madre como la palma de mi mano y puedo jurar que sabía exactamente lo que ella pensaba en este preciso momento y no era lo mejor.

Mírate Isabella, estas vestida como una cualquiera, obviamente está pensando lo peor, tu eres lo peor.

Mi cabeza tenía toda la razón. YO ERA UNA PUTA.

Yo, su hija, su orgullo. Yo, su pequeña niña, linda y cariñosa, con valores y principios. Yo, Isabella Swan.

Quien iba a pensar que una Swan terminaría así como yo. Como... YO, SU MALDITA HIJA PROSTITUTA.

O eso iba a llegar algún día.

Suspire, esto no era sencillo y de seguro me matarían, Edward se enteraría y mi compromiso y mis sueños con él, se irían a la mierda.

No, eso no iba a suceder. Yo tenía que arreglar esto, yo iba a arreglar esto.

– Mama, te lo juro. No es lo que tú crees.

Su rostro no tenia palabras, estaba tan estupefacta y horrorizada. Sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas y empezó a acercarse a mí.

¡Santa mierda!

Por alguna razón mis ojos también empezaron a nublarse.

– ¿No es lo que yo creo? ¿ISABELLA, ya viste como estas vestida? Pareces una mujerzuela.

Cerré mis ojos. – Lo sé mama, pero no es lo que crees. Te juro que todo esto tiene una explicación.

Y una muy buena.

– Esto tiene que saberlo tu padre, yo...

–¡NO!

No, Charlie no podía saber esto. No, el no.

– No mama, te lo explicare.

– ¿Explicarme qué? ¡Mírate! – Con su mano recorrió todo mi cuerpo. – Tú no eres mi hija.

Hubo un silencio, y una lágrima resbalo por mi mejilla.

CU - Lolita

0
|
Lolita.


Bpov

Al diablo con que mañana fuese un día de escuela, al diablo las reglas..



Hoy definitivamente seria otra persona.

Esta noche seria toda una Lolita.

Mi vestido era de tirantes, llegaba más arriba de mis muslos, tapando un poco más arriba de mi entre pierna, prácticamente no podía agacharme porque si lo hacia se me vería todo, estoy segura. En la parte de arriba tenía un diseño de color rosa fuerte que lo hacía ver bastante sexy.

Alice me ayudo a ponerme las medias de mallas y las botas de cuero, también me ayudo a ponerme la peluca negra y arreglo mi maquillaje. Mis ojos los cubrió con sombra negra para que en la oscuridad del lugar Edward no pudiera notar mis ojos chocolate, mis labios los pellizco un poco para que según ella, se viesen mas hinchados. Sobre ellos puso labial rosa y me pareció perfecto.

Con un poco de rubor coloreo mis mejillas para que el no notara cuando me ponía nerviosa o cuando con sus palabras me hacía más vulnerable. Unto polvo en mi mano izquierda para tapar un pequeño lunar que tenía en ella y es que no podía correr riesgos de ningún tipo porque esta vez sí hablaría con él.

Alice aseguro con pinzas extrafuertes la peluca.

Por último me roció de un perfume que no conocía. Si no estuviese nerviosa le hubiera preguntado pero ahora mismo no tenia cabeza para pensar en esas cosas y ni Alice para responderlas.

–Bella debo admitir que no te pareces para nada a ti.

Reí y di una vuelta completa por sobre mi eje para verme completamente en el espejo, las botas tenían en la parte de abajo un pequeño tacón que me hacían ver mucho más alta. Debo decir una vez más que este maldito vestido era jodidamente corto y me hacía sentir demasiado desnuda, por un segundo paso por mi mente la idea de no hacer nada y esconderme bajo las sabanas de mi cama hasta morirme y que todos se olvidasen de mi pero aun en mi mente estaban esas ganas de vengarme del jodido de mi tan querido Edward Cullen.

Mire a Alice directamente a los ojos y no muy convencida me encogí de hombros. – ¿tu enserio lo crees?

Emocionada por la situación, salto millones de veces. – Bella, yo no lo creo, lo es.

Le sonreí y me vi una vez más al espejo, Alice repasaba el plan mientras yo me lo imaginaba en mi cabeza.

Mi nombre seria Lola, nada de información extra, tan solo un nombre bastaba, evadiría preguntas y no daría respuestas. Llevaría el dinero suficiente como para conseguir un taxi que me llevase a casa a la hora indicada y si hubiese una pequeña posibilidad de que Edward quisiera llevarme a casa pues tendría que negarme de una manera absoluta.

Cuando todo estuvo perfectamente memorizado para que fuese a prueba de fallos fue que decidimos salir afuera. Miramos a todos lados, cerciorándonos de que nadie estuviera cerca.

Acomodamos las almohadas en la cama para que parecieran nuestros cuerpos, bajamos las escaleras sigilosamente mientras lo único que podía escuchar era a mi corazón bombear en mis oídos.

Como mi casa últimamente estaba llena de seguridad, decidimos tomar la puerta trasera y pasar por la reja que secretamente, se podía sacar y volver a poner. No había dicho nada porque ahora esta situación me convenía.

Temblé un poco al sentir el aire frio que estaba afuera cuando llegamos al jardín. La ventana del cuarto de Damon estaba encendida así que tuvimos que hacer el menor ruido posible. Pasamos por debajo de su ventana mientras escuchábamos como le gritaba al televisor.

Suspire para calmarme, estaba nerviosa y lo que menos quería en este mundo era que me pillaran. Alice tomo mi mano con fuerza dándome su apoyo y trate de regalarle una sonrisa como respuesta pero eso no estaba funcionando. Por alguna razón necesitaba mucho más que eso.

Cerré mis ojos y tome otra vez más aire. Cuanto daría para que no tuviese que hacer esto, cuanto daría para que aun Edward estuviera a mi lado, como siempre ha tenido que ser.

Saque de golpe el aire contenido y los extraños ladridos de un perro me sacaron de mis cavilaciones. Alice Apretó el agarre en mi mano al ver al gran y rabioso perro ladrándonos a nosotras.

Lleve un dedo a mi boca para que se calmara, solté el agarre de Alice y me acerque al animal. Le hable y lo calme ordenándole que se sentara y que luego se acostaran. Cuando estuvo completamente callado y quieto, tome de la mano a Alice y la guie conmigo.

Ella me miraba con una ceja alzada.

–¿Qué?

Ella simplemente negó con la cabeza.– ¿Puedes con una bestia como esa y no con un perrito faldero como Edward Cullen?

CU - ¡Ya no mas!

0
| viernes, 29 de abril de 2011
Cheap universe.
Diclaimer: Solo lo que no conozcan es mío xD

Summary: Bella es una chica millonaria, pudorosa y sujeta a las reglas. En su aniversario número 3 ella descubrirá que su actual novio: Edward Cullen le era infiel, después de esto Bella descubrirá un alter ego transgresor que vive dentro de ella y todo para vengarse.


¡Ya no mas!

Bpov

La brisa fría pegaba contra mi rostro y suspire al sentirme un poco en libertad, todas estaban feliz por la sorpresa de mi madre de invitarlas a la cena que estaban organizando pero aun el motivo de la visita de Edward me tenia desconcertada… ¿Si no venia por mí, entonces porque? Era obvio que ya yo no le importaba ¿Pero tan pronto? Al menos que lo disimulara en frente de mis padres o mis compañeros y que me evitara este tipo de vergüenzas a menos que yo nunca le haya importada. Ese pensamiento me vino como agua fría contra mí y es que yo nunca lo sospeche, todo el tiempo que el compartió conmigo, todas las experiencias y logros vividos juntos… Por Dios, nos conocimos cuando yo solo tenía siete años e imaginarme que todo este tiempo fue una farsa me hacía sentir más que usada y asqueada. Dicen que uno aprende de los errores pero Edward… ¿Edward quizá allá sido un error? Tal vez, nadie sabe. De pronto éramos muy jóvenes y no sabíamos que es el amor pero yo si lo sabía, yo sé más que nadie lo que es estar enamorada de alguien porque yo amaba a Edward con toda mi alma y ahora que no está a mi lado se siente tan diferente, como si una parte, aunque sea pequeña, faltase para estar completo.

– Chicas recuerden que es una cena muy importante. – Explico mi madre sacándome de mis pensamientos. – Y es de suprema importancia pero no quiero que crean que soy chapada a la antigua.

– Ósea que tenemos que vernos divinas.

– Depende de lo que divina signifique para ti Victoria. – La regaño Alice sabiendo de la clase de ropa que usaba esa chica.

La sonrisa en la cara de Victoria se desvaneció para dar paso a la rabia. – A ver, divina es cualquier cosa que no Bella se pondría.
– Muestro lo justo. – Me defendí.

– Te pareces a mi abuelita. – Comento Jane y haciéndome sentir peor que antes. ¿Porque todas me trataban así? Par de envidiosas todas.

– No se trata de crear polémica. – Intervino mi madre mirando a Victoria con una mueca en su rostro. – Cada una se pondrá lo que le guste. – Hizo una pausa mirándonos a todas y deteniéndose un par de minutos en mí para regalarme una sonrisa, yo no hice lo mismo y ella continuo. – Nos vemos aquí en una hora.

Todas Jessica y Jane junto con Alice se fueron tras mi madre quien fue la primera en desaparecer porque me dejo sola. Yo solo miraba a todas partes porque por una extraña razón éramos ahora el centro de atención. Deje escapar el aire contenido de mis pulmones en un gran suspiro y camine un poco tras las chicas que estaban un poco más cerca a la entrada del gran centro comercial mientras que mi guardaespaldas era seducido por dos perras sicóticas y envidiosas mejor conocidas por el planeta como Laurent y Victoria.

Agarre mi bolso y acomode un poco mi cabello que se removía como loco por la gran brisa fría que pegaba constantemente contra mi cara y me estremecí por el frio que se podía llegar a sentir.

– Bella, invierta bien en la ropa ¿Quieres? – Dijo Laurent una vez estuvo frente a mi impidiéndome el paso. Soltó una carcajada y miro a su compañera.

– Quizá así Edward te mira siquiera por la ropa.

Negué para tratar de olvidar sus patéticas palabras y aligere mi paso para entrar de una buena vez al centro comercial, todo estaba lleno de gente, de niños y mujeres. Se sentía un poco el ambiente cálido y de felicidad por todas partes y los grandes letreros fosforescentes de ofertas junto con las hermosas prendas de vestir decoraban todas las vitrinas del lugar.

CU - Riesgos al descubierto.

1
| sábado, 23 de abril de 2011
Cheap universe.
Diclaimer: Solo lo que no conozcan es mío xD

Summary: Bella es una chica millonaria, pudorosa y sujeta a las reglas. En su aniversario número 3 ella descubrirá que su actual novio: Edward Cullen le era infiel, después de esto Bella descubrirá un alter ego transgresor que vive dentro de ella y todo para vengarse.


Riesgos al descubierto.
Bpov.




Tratando de no hacer ruido alguno, acomode las almohadas para que pareciese que seguía allí, dormida. Saque de mi mesita de noche una linterna y me coloque mis pantuflas rosas, abrí la puerta y me asegure de que Alice siguiera en su lugar. Mire a ambos lados y me adentre a la oscuridad del pasillo de la segunda planta. Con cuidado, baje las escaleras y tratando de no tropezarme o algo así llegue a la cocina, y luego por la puerta trasera Salí al jardín.

Todo estaba silencioso.

No había ruido alguno y la casita de empleados donde dormían algunos de ellos solo tenía una luz encendida. Damon se duchaba, eso era perfecto. Solo tenía que rogar para que la puerta de su habitación no tuviese pestillo.

Tome el pomo de la puerta y con el corazón en la mano me metí a su habitación, todo estaba oscuro y solo se escuchaba el agua caer del baño. Tome una gran bocanada de aire y le puse seguro a la habitación, me retire las pantuflas y me acosté en su cama.

Ojala y no sea esto un error.

Pasaron varios minutos antes de que el agua dejara de caer, la puerta del baño estaba entre abierta y desde allí podía ver su anatomía distorsionada por el vidrio del baño. El chico, desde mi perspectiva, no estaba tan mal.

Volví a tomar aire y note como el sacaba una mano para tomar la toalla que estaba a un lado, la envolvió en su cintura y salió. Mi corazón latía a mil por hora pero creo, solo creo que hacia lo correcto.

Su reloj marcaba las dos y cuatro minutos de la mañana. La luz del baño se apago y él se asomo por la puerta. Con voz sumamente ronca y enojada hablo. – ¿Tu qué haces aquí?

Ok, Que excelente pregunta ¿Yo que hago aquí? De nuevo tome aire y suspire tratando de ser lo más natural posible. Mordí mi labio porque en la oscuridad se veía mucho más sexy, las gotas de agua resbalando desde su cabeza hasta perderse entre sus caderas resbalando por su abdomen y oh, Dios. Yo tengo que provocarlo, no él a mí.

Concéntrate Bella.

Lo mire a los ojos que solo emanaban pura confusión y tratando de simular una voz sexy, le dije: – ¿Tu qué crees que hago aquí? – Se quedo callado, solo mirándome, trate de ser sexy jugando con la piel descubierta de mis pernas. Jugando suavemente con mi piel y mirándolo fijamente a sus ojos. – Y… ¿Entonces?
Estaba confundido, eso era obvio.

Negó levemente con la cabeza. – No sé, dime tú. ¿Que quieres?

Encendí la linterna y apunte la luz hasta su cara. Mordí mi labio, sus facciones eran perfectas y su cabello mojado era demasiado sexy. – Quiero jugar un rato. – Dije con voz inocente, o al menos así tenia que sonar.

Empecé a recorrer con la luz de la linterna todo su cuerpo, el apretó el agarre de su toalla cuando llegue a esa zona de su anatomía. Mordí mi labio.

– ¿Jugar conmigo o quieres que tu madre me saque a patadas?

Me encogí de hombros. – René no tiene porque enterarse.

Y era verdad, mi madre no tenia porque enterarse de esto, luego vería la manera de hacer que lo corrieran pero esto era un asunto personal, algo que debía de experimentar ya mismo si quería que Edward volviese conmigo… Tenía que aprender a hacer más atrevida o algo así.

El me sonrió y negó. – Mira niña, parece como si no conocieras a tu madre. Ella tiene un radar que lo detecta todo…

– Todo. – Repetí para interrumpirlo al momento que guiaba la luz hasta su miembro.

CU - Nuevas inseguridades.

0
|
Cheap universe.


****

Nuevas Inseguridades.
Bpov.


– ¿Estás bien? – Me pregunto Alec preocupado, desvié mi vista para que no me viera en esta situación.


Me prometí a mi misma no llorar pero fue algo que no pude evitarme, al ver esa escena y estar cien por ciento segura que estaba completamente superada para él y que además ya yo tenía otro remplazo me hacía sentir inferior. Después de múltiples miradas de parte de la chica y de Edward hacia a mí, Alec se ofreció llevarme a casa pero me negué explicándole que no era gran cosa, al fin y al cabo Edward y yo no éramos nada. Fui a buscar a Alice y deje que ella condujera hasta mi casa, ya hoy no tenía ganas de hacer nada.

Al llegar a mi habitación me di un baño y me coloque una pijama, hoy quería dormir y olvidarme del resto del mundo todo el día. Alice y yo almorzamos con mis padres sin decirnos una palabra. Sí, me habían castigado y como ellos nunca en mi vida lo habían hecho, optaron solo por quitarme los dos últimos fines de semana del mes.


¡Ja, como si yo saliera de esta casa!

Mi padre nos platico que había recibido una llamada extraña de un estafador o algo y que por eso reforzaría la seguridad de la casa. Además ya estaba empezando a sospechar de mis salidas nocturnas por la vez que casi me pillan, creo que piensa que me estoy viendo con alguien a escondidas y que por eso ya no soy la de antes y otras locuras.

Odiaba que me vigilaran y no quería que me protegieran o algo así. ¿Acaso alguien puede protegerme de la única cosa que me hace daño? ¿Acaso alguien puede protegerme de Edward Cullen? De igual forma que me lastimaran no debía importarles a mis padres, a ellos solo les interesa el dinero en la familia.

Mi madre me avisaría cuándo llegarían estos nuevos empleados pero que mientras tanto podría hacer otra cosa, subí de nuevo a mi habitación con Alice que me platico de varias cosas que pasaban en su vida y me convenció a renovar mi armario algún día, además tenía que conseguirme más ropa sexy para mi otro yo. La verdad le dije que sí pero solo para quitarle la emoción y que se callara, por lo general funcionaba pero siempre terminaba siguiendo sus planes. Ella me estuvo enseñando a cómo poner caras sexys y de mi estantería de discos saco unos cd's y me enseño algunos pasos de bailes, soy torpe así que me costó tiempo y si no fuese por ella tal vez estaría ahora mismo llorando con la fotografía de Edward en mi pecho.

Soy tan patética…

– ¿Crees que sea su nueva novia? – Le pregunte a Alice que estaba acostada en la cama descansando después de haber intentado enseñarme a bailar.

– ¿Quién, la rubia? – Asentí con la cabeza y ella se encogió de hombros. – No lo sé, tal vez ya salga en su perfil o algo.

Me levante de la cama y tome mi laptop, la encendí e inicie sesión en mi cuenta de facebook, tenía bastantes solicitudes de amistad y otras cosas, decidí ir directo a lo que quería saber así que busque entre mis amigos a Edward Cullen.

No me aparecía y era extraño… Muy extraño.

Lo busque fuera de mis amigos hasta que lo encontré pero no me dejaba ver su perfil y empezaba a preocuparme.

– ¿Qué pasa? – Pregunto Alice preocupada, se levanto de su lugar y se coloco a mi lado. – ¿Qué pasa?

Seguí intentando a ver si solo era error del internet o de la página web pero nada. – No me deja entrar a su perfil.

Alice me arrebato el computador y comenzó a hacer cosas con él, negó con la cabeza y lo dejo sobre la cama, me miro. – Te borro Bella, te elimino de sus amigos.

–Imposible. – Tome la laptop de nuevo e intente una vez más, reinicie el aparato pero esta vez deje que ella iniciara sesión desde su cuenta. Ella si podía ver su perfil y aunque aun estuviese soltero y con muchas publicaciones de mujeres en su muro, me había eliminado a mí.

¿Por qué me eliminaría? Era tan extraño. Tome aire un par de veces para no llorar ¿Por qué lloraría por algo así? Alice me miro todo el tiempo. – ¿Qué piensas hacer? –. Cerré sesión en la cuenta de ella y me registre con otro nombre.'Lolita!, usaría el nombre de uno de mis libros favoritos para efectuar mi plan – Piensas...

CU - ¡Que comience el juego!

0
|
Cheap universe.

Diclaimer: Solo lo que no conozcan es mío xD

Summary: Bella es una chica millonaria, pudorosa y sujeta a las reglas. En su aniversario número 3 ella descubrirá que su actual novio: Edward Cullen le era infiel, después de esto Bella descubrirá un alter ego transgresor que vive dentro de ella y todo para vengarse.


¡Que comience el juego!

Bpov

¿Por qué carajos siempre me tengo que dejar llevar por él? Querer a alguien que no te quiere es como intentar volar con un ala rota, es increíble como él puede romper mi corazón en millones de pedazos y aun así seguir amándolo con locura. ¿Qué diablos hace Edward conmigo?

-¿Qué demonios pasa contigo Edward?

No sé qué mierdas se le pasaban por la cabecita a Edward y no quería que él me lastimara de nuevo, creo que no lo podría soportar, toda la mierda que me estaba ocasionando era demasiado para mí. 

Quiero decir, se que lo amo pero… ¿Edward amarme? Eso es algo de lo que no estoy cien por ciento segura. Tal vez un poquito, pero no de esa clase de amor de la que yo quería a cambio.

-Ya te lo dije Bella, me gusta cuando eres así de atrevida.

Trato de buscar mi boca de nuevo pero me aleje un poco, aun me tenía entre sus brazos y aunque muchas veces me sentí protegida allí, ahora me sentía en peligro.

-¿Atrevida? – Lo mire directamente a sus ojos, que brillaban como dos esmeraldas recién pulidas y yo sé que no tramaba nada bueno. - ¿A qué te refieres con eso, Edward?

Edward me miraba más de lo normal y empezaba a ponerme nerviosa, no sabía a qué se refería con atrevida y no quería saberlo, solo quería salir huyendo de allí porque me sentía como un conejito, pequeño e indefenso que trataba de escapar de un hermoso zorro que le estaba acorralando, y aunque el conejo fuese rápido, aquel hambriento animal seria más astuto.

Las clases de biología funcionan y no hay que saber de retroalimentación ni ser lo demasiado estúpido como para darse cuenta que Edward no planeaba algo bueno, y que por cualquier lugar por donde yo tratase de escapar ya no habría salida alguna.

Me zafe de su agarre y me gire para darle la espalda, esto no era nada bueno. Puse mis manos sobre las barandillas de la fuente y de nuevo mire la luna que se reflejaba en el agua. - ¿Por qué me haces esto Edward? ¿Por qué ahora? ¿Por qué aquí?

Paso sus grandes manos por mis hombros y las dejo cerca de mis codos, se acerco a mí y me susurro al oído. – Dime que te hago Bella.

Su simple roce, sentir su aliento contra mi piel, sus simples palabras me hacían temblar y hacerme sentir algo indescriptible. Mi corazón empezó a latir más fuerte, rápido y trague en seco por la situación. Mi cerebro trataba de procesar una respuesta coherente pero no podía, juro que no podía. El empezó a lamer mi cuello y era mi perdición. Los vellos de todo mi cuerpo se erizaron al sentir su lengua recorrer ese lugar.

Juro que iba a morir o algo.

-Dime que te hago, Bella. – Repitió pero a modo de exigencia reforzando su agarre en mis brazos. Trate de alejarme, de escapar pero me era imposible. – Dime, júrame que no has extrañado mis besos.

¡Di que si, Bella! ¡Di que si!

Sus palabras, sus exigencias, su odio me lastimaba, todo en el me lastimaba y no sabía que responderle. Mi conciencia me decía que me rindiera a él, a lo que me pedía, me exigía que volviese con Edward pero mi corazón me decía otra cosa, aunque radiaba en deseo tenia temor, no quería salir lastimada, no más de lo que ya estaba.

-Me lastimas. – Fue lo único que pude decir.

Giro mi cuerpo bruscamente para observarme. Me miro por un par de minutos, con odio, tratando de estudiarme o algo así. Sus ojos verdes me penetraban, me desnudaban de una manera indescriptible. Tanto odio en su mirada me daba miedo y quería apartar mi vista pero no podía, era imposible. Bruscamente soltó su agarre y lamio sus labios pero nunca dejo de mirarme.

Nunca.

Fruncí mi ceño ante su actitud. ¿Qué coños le pasaba? Sonrió a medio lado. – Nos vemos mañana en el club Bella.

CU - ¿Rendicion?

0
| domingo, 17 de abril de 2011
Cheap universe.

Diclaimer: Solo lo que no conozcan es mío xD

Summari: Bella es una chica, millonaria, pudorosa y sujeta a las reglas. En su aniversario número 3 ella descubre que su actual novio: Edward Cullen le era infiel, después de esto Bella descubrirá un alter ego transgresor que vive dentro de ella y todo para vengarse.


¿Rendicion?
Bpov.

El tiempo para mí, ya no tenía importancia. Creo que llevaba días, horas, minutos, yo que sé cuánto tiempo; llorando en mi cama como la chica tonta y patética que era. Ya no sabía qué hacer con mi vida. Sin Edward todo era más complicado, toda mi niñez y mi adolescencia me han metido en la cabeza que yo sería la próxima señora Cullen, que yo me casaría con el guapísimo chico cabello cobrizo y jugador de polo, yo Isabella Swan, compartiría un lecho matrimonial con el supuestamente, hombre perfecto.

Bahh… Puras babosadas de todos. Ya no tenía nada, ya no era nadie, sin Edward Cullen me sentía sola y aunque tuviera el "Apoyo" de mis amigas, se que ellas ya habían hecho fiesta para celebrar el rompimiento repentino de ese maldito compromiso. Todas ya se debían imaginar sus futuras formas de lograr de que el entrara a sus camas, si es que ya no lo habían logrado antes.

Con tan solo imaginarme a Edward besando a otra chica, con los mismos labios que lo hacía conmigo, simplemente me daban asco y rabia.

Todas las veces que me susurro al oído que me amaba, que era la única en su vida y que ya no podía esperar para poder volverme de él completamente, solo de él. Bueno todo eso era eso, puro embuste. Valla que sabia mentir.

Me había jurado no llorar mas pero me era inevitable, yo lo amaba aun y sé que el ya se había olvidado de mi, pero si soy una masoquista porque, solo mírenlo, él es perfecto o eso creía yo.

Extrañaba sus besos, sus caricias, extrañaba que me susurra al oído, que me regalara cosas, que me dijera al oído cuanto me amaba, que hiciera todo lo que yo quería pero extrañaba aun mas, sobre todo eso, extrañaba su olor. Tan varonil y exquisito, digno de un caballero como él.

Lo extrañaba…

Me lleve su fotografía a mi pecho, creo que estaba obsesionada con él o yo no sé. Lo único que sé es que lo quería conmigo y haría que se arrepintiera de haberme dejado una y otra vez. De eso estaba muy segura.

Suspire y cerré mis ojos, recordando mi infancia con aquel hombre, aquel que me regalo mi primer beso, aquel que compartió conmigo sus problemas, mis problemas. Aquel chico dulce y romántico que me apoyaba en todo, que me contaba todo.

Malditas sean todas las perras que se acostaron con él, que lo besaron, malditas todas. Me grite en mi cabeza.

¿Cómo pude ser tan ingenua? ¿Cómo pude pensar que Edward Cullen solo me amaría a mí? A la simplona de Isabella Swan… ¿Cómo fui tan tonta?

Apreté más la fotografía en mi pecho y deje que miles de lágrimas resbalaran por mis mejillas, como odiaba esto, como me dolía, pensar alguna vez que Edward solo fue para mí, que solo tuvo ojos para mí.

-¡ESTUPIDA! – Grite al mismo tiempo que lanzaba la fotografía de él hacia cualquier lugar de mi habitación. Me talle los ojos y seguí llorando. Creo que algún día, si seguía llorando así, quedaría sin lágrimas.

La puerta de mi recamara se abrió lentamente, limpie mis lagrimas y me oculte bajo las sabanas, me gire hacia la puerta y detrás de la tela de la colcha pude observar una cabeza morena que se asomaba por allí, rodee mis ojos y me tape la cara.

-¿Qué rayos quieres ahora? Dije que no quería hablar con nadie. ¡QUIERO ESTAR SOLA! – Le grite a una de las empleadas.

Con voz suave y nerviosa, me hablo. – Su padre me ha ordenado, que le diga que baje a cenar.
-No tengo hambre.

 

Copyright © 2010 Mi universo barato Blogger Template by Dzignine