Cheap universe.
Diclaimer: Los personajes son de Meyer pero la trama es mía, me base en la historia de Greta en la serie de MTV niñas mal y en la canción cheap universe.
Summari:Bella es una chica, millonaria, pudorosa y sujeta a las reglas. En su aniversario número 3 ella descubre que su actual novio: Edward Cullen le era infiel, después de esto Bella descubrirá un alter ego transgresor que vive dentro de ella y todo para vengarse.
De ángel a demonio.
Bpov.
Nunca me ha gustado ir de compras, pero la tarada de Alice me había pedido el favor que la acompañara, al fin de cuentas ese era su pasatiempo favorito y cuando las temporadas de moda se acababan para mi, eran los mejores semanas para Alice y yo como la chica modelo y blah, blah, blah de Forks siempre tenía que vestir las más caras, únicas y exclusivas colecciones de los más prestigiosos diseñadores de moda, como lo eran Alexander McQueen, Channel, Dior, Silvia Tcherassi, Óscar de la Renta y otros que ni me importaban pero que en cada evento publico debía recordar.
Yo la verdad prefería mis jeans y mis vestidos juveniles, me hacían sentir más cómoda que todos esos metros de tela que me obligaban a poner.
-Bella, mira esa ropa interior. - Grito Alice emocionada pegada a la vitrina donde había un pequeño encaje de color piel muy hermoso. - ¿No es lindo?
Mordí mi labio y asentí con la cabeza.
Primer error en una serie de errores: Asentir con la cabeza y aceptar que es lindo un encaje de ropa interior. -Entremos, me muero por comprarlo.
Ella entro toda excitada de la emoción a la tienda pero luego de un rato salió enojada porque no había de su talla. ¡Demonios! Eso solo significaba una cosa. -Bella pruébatelo, seguro y te quedara.
Puse mala cara. Segundo error en una serie de errores. Dejarte convencer para eso.
15 minutos después ya estaba pagando aquella y otras diminutas prendas que ni muerta usaría, tal vez en un tiempo las done a caridad.
Hasta que... - Ahh no Alice, ahí sí que no. - Dije seria, ella hizo un puchero.
- vamos, míralo Bella, esta genial ya casi van a hacer las fiestas de halloween y podrás usarlo como disfraz.
¿Esta chica estaba loca, cierto? Era un encaje o más bien lencería erótica o yo que sé. Si mis padres alguna vez me ven con algo así de seguro y se mueren y es que prendas de cuero mas medias de mallas con botas súper altas no son una buena combinación.
Fruncí el ceño y tome aquella prenda arrebatándosela de las manos. - mira esto Alice, no es un disfraz, si voy con esto a alguna fiesta de halloween o lo que sea iré prácticamente desnuda.
-Ese es el punto. - Dijo con un tono perspicaz. Yo me puse seria y ella al parecer también lo hizo. - Solo llévalas, no perderás nada. - Me miro con ojos suplicantes. Mordí mi labio derrotada y la lleve a pagar. Nada ganaría peleando con este pequeño monstruo.
No me las medí porque eran mi talla y porque nunca las usaría... Además miren esto. Tan fácil las compre, fácilmente se irían. -Lleva peluca Bella, tal vez cambies de opinión y te lo pongas de disfraz. - Le voltee los ojos y metí la peluca que tenía en su mano en la cesta para que también la cobraran... El chico que atendía la mesa de pago me miraba como si me fuera a desnudar con la miraba, abroche el botón de arriba de mi chaqueta. ¿Que se cree? ¿No sabe acaso quién soy? ¡Ashhh que tal!
Salí enojada de aquella tienda... ¿Ven porque es un peligro salir de compras con Alice? Sobre todo cuando tienes dinero para comprar cualquier cosa ¡Demonios!
-Vas a ver que algún día me agradecerás esto. - dijo Alice aligerando su paso para pasar por delante de mí.
-Eso crees tú. ¿Acaso eres vidente o algo así? - Dije con un tono sarcástico en mi voz.
Y... No se equivocaba la chica. Recuérdenme agradecerle luego por esto.
..
Atravesaba todas las calles de Seattle. Mi mente que vagaba en todos mis recuerdos con el que pensé que iba a ser el hombre de mi vida, con aquel que compartí tantas experiencias y que pensé que tenía, que era mío, pero que nunca tuve. Era tan frustrante esto, era tan espantoso.
Mi mente parecía un gran remolino de emociones, no sé de verdad que sentía, me sentía sola, defraudada y neutra.
Eso era, me sentía neutra.
Pensar que aquel hombre que tanto ame, aquel al cual casi le doy mi vida entere, si es que no se la había dado antes, me había cambiado por otra persona o por más. Me sentía usada, humillada y asqueada.
Limpie mis lágrimas, bueno las que intentaban salir, porque si lloraba toda la pintura de mi rostro se correría y no quería llegar hecha nada a aquel lugar.
Mentiría si no les dijera que me estaba muriendo del miedo, yo no soy de esas chicas que les gusta ir a bares y mucho menos de esas que se escapaban de casa para tener una noche loca o algo así.
Prácticamente no tengo familia, soy la única heredera de todo el dinero que reposaba en ella y por tanto el único orgullo y la única decepción era yo.
Ó lo era todo o era nada, absolutamente nada.
"Eclipse" Así se llamaba el bar donde seguramente mi querido Edward estaría. No tenía idea alguna donde estaba eso. Así que conecte el GPS del auto y le indique que me mostrara ese tal bar.
La pantalla me mostro un lugar especifico. ¡Perfecto!
Hice lo que el GPS me indicaba hasta que estuve afuera del bar. Aparque mi coche, tome un respiro y me quite mi gabardina y decidida entrar a aquel lugar.
Nunca antes había sido tan observada en mi vida y mucho menos sin antes saber esas personas que yo era Isabella Swan y que iba a heredar un montón de dinero. Tampoco antes me había sentido hermosa ni mucho menos deseada pero también me sentía la mujer más sucia y repugnante que jamás allá conocido.
La música estaba demasiado fuerte y por cualquier lugar por donde pasaba se quedaban mirando…Acaso tengo monos en la cara o ¿Qué?
Decidí ir a la mesa donde estaba el barman y pedir algo de tomar. – Un whisky por favor. – Le pedí al chico que estaba detrás de la mesa sirviendo los refrescos.
Le mostré mi identificación. El enseguida asintió con la cabeza y minutos después apareció con un vaso y una botella de whisky, empezó a llenarlo hasta que me pareció suficiente. – Así está bien. – Le ordene.
Girl with a gun - V for volumen
Girl with a gun - V for volumen
Tome de mi vaso de una sola trago prácticamente, el sabor amargo en mi boca era una satisfacción gratificante, esto ayudaba a despejar mi mente y repetí el proceso muchas veces al darme cuenta que me había bebido una botella casi completa. Al cerrar mis ojos todas las imágenes de Edward que había visto de el besando a otras chicas en este mismo lugar se reproducían de manera instantánea, y era extremadamente doloroso.
Pero... Entiendan, yo estaba total e irrevocablemente enamorada de ese hombre y no podía dejarlo ir así no mas, yo me iba a encargar que él se arrepintiera de haber engañado, de haberme hecho sufrir como lo estaba haciendo ahora.
Le hice señas de nuevo al barman para que llenara otra vez aquel vaso. Él lo hizo, desvié mi mirada mientras bebía, hasta que lo vi.
Edward Cullen, con su camisa entre abierta bailando cerca de mí, con dos zorras asquerosas que se restregaban con él, una por delante y la otra por detrás mientras él con sus enormes manos acariciaba el trasero de una de ellas y de un momento a otro empezó a besarla.
Bastardo.
Era tan asqueroso verlo hacer eso, y pensar que al día siguiente el me besaba con los mismos labios con los que había besado a aquellas perras asquerosas, quita novios.
Me llene de coraje y camine hacia la pista de baile. Me deje llevar por la música, "Girl with a gun" sonaba por todo el lugar. Algunos chicos se aceraban a mí para conocerme o yo que sé, llamaba la atención de todo el lugar pero yo solo quería la de uno en especial.
Comencé movimiento mis caderas y tocándome de manera sensual ¿Así estaba bien para llamar un poquito la atención?
De un momento a otro nuestras miradas se encontraron, la suya emanaba sorpresa pero la mía era una mezcla entre rabia y seducción. El se acercaba ahora a mí con los ojos bien abiertos mientras yo trataba bailar, nunca he aprendido a bailar y mucho menos de una manera sexy pero ahora era el momento de sacar a flote lo que una vez vi en esos programas de televisión y lo que Alice alguna vez me enseño.
Un chico que me brindaba una cerveza y que por cierto tenía ya demasiado cerca de mí, sentía que me respiraba en el hombro prácticamente y que por un momento pensé que me besaría fue la carnada perfecta para hacerme la desinteresada frente a Edward que también estaba ahora lo bastante cerca como para hablarme.
Le devolví la bebida al chico y lo empuje un poco para que se alejara, pase en frente a Edward rozando su hombro. Sé que eso le molestaría y lo haría impaciente, impotente. Y así fue, me siguió tal como un perro busca un pedazo de carne. Sonreí a medio lado, esto me hacía sentir que yo tenía el control. Me subí a una tarima donde ahora se encontraban varias chicas y las dos rubias con las que Edward hace un rato se restregaban.
Intente imitar los movimientos de muchas de ellas y para mi suerte me fue muy bien, nunca me caí y nunca tropecé, haciendo el ridículo frente a todos.
Detrás de mi había un pequeña tuvo de metal, de esos que usan las bailarinas eróticas para bailar pool dance y me dedique a restregarme sexymente contra él. Edward nunca dejo de mirarme y yo nunca deje de mirarlo a él. Me pico el ojo más de una vez y yo le lance varios besos a él y a otros chicos.
Sé que mañana me levantare y me preguntare que hice porque seguramente debo estar ebria y no sé lo que estoy haciendo.
Pero es que de ángel a demonio solo hay un solo paso y yo estaba por cumplirlo.
Empezó a platicar con un chico pero en ningún momento dejo de mirarme, bueno en ningún momento dejaron de mirarme. El chico que estaba con él le palmeo la espalda y se me acerco, yo solo podía mirar a Edward, aquel chico quedo a mis pies, literalmente.
Me tendió su vaso. - ¿Quieres? – Pregunto aquel chico, el me tomo de las caderas, tome la bebida y mire el vaso con desprecio y luego a él, lo tome y lo vertí sobre su cabeza, derramando toda la bebida sobre él. Muchos chicos intentaron lo mismo conmigo, como si yo fuera una apuesta, como si todos quisieran invitarme a bailar o algo así pero con todos hice lo mismo. Menos con Edward cuando se me acerco. Me sentí tan triunfante.
Cuantas ganas me dieron de hacerle lo mismo pero me contuve en ese momento, tenía que seducirlo y enamorarlo, volverlo loco y comiendo de mi mano.
El me toco la el muslo, como pidiendo mi permiso y yo lo deje. Luego llego a mi cintura y ahí se detuvo un rato. Yo me solté de su agarre y baje de la tarima, todas las chicas me miraban con asco, como yo en un tiempo mire a las de esta clase, a las de la clase a las que ahora era yo. Una perra.
El se alejo un poco de mi para verme bailar o yo que se pero en ningún momento despego su mirada de mi. De nuevo todos los recuerdos de Edward en aquellas fotos, todos los recuerdos de cuando lo conocí, de todos los momentos que vivimos, todas las mentiras que alguna vez me dijo, todos los falsos cumplidos, todo lo que hicimos ¡TODO! Tantos sentimientos me removían el estomago y de un momento a otro me sentí mareada. Sentí como si fuese a caer y que nunca más me iba a levantar.
Estaba hundida en un hueco hondo y profundo.
Prácticamente corrí hacia la salida. Me daba tanto miedo que él me viera a los ojos y me descubriera y que después me humillara delante de todos, porque sé que lo haría, porque lo conozco y porque lo odio.
Me escabullía por entre la gente mientras sentía como otras chicas me miraban feo, logre salir del lugar, entre a mi auto y respire profundo.
Cuando vi como Edward salía de la puerta principal, encendí el auto y me marche de allí a toda prisa. Estaba asustada, atemorizada y nerviosa; Mis manos temblaban y mi respiración era errónea.
¡Jodida suerte!
Cuando por fin estuve lo suficientemente lejos de aquel lugar parquee cerca de la acera para poder pensar mejor las cosas. Lagrimas involuntarias caian de mis ojos y lentamente mi maquillaje se fue esparciendo por todo mi rostro y es que ver a Edward hacerme esto en persona, justo con una persona que no era yo pero que a la vez si era, es doloroso.
¿En que demonios me habia convertido?
Era una completa puta, una perra y una zorra, justo como le gustan a Edward. Me quite aquella peluca y deje caer mi cabello. Cerre mis ojos y de nuevo los recuerdos de hoy en el instituto. Nuestros besos, nuestras caricias, nuestros secretos y lo que alguna vez pense que fue amor, ya no lo era y es porque nunca lo hubo, ni lo habra.
Le romperia el corazon de la misma manera que el me lo rompio a mi.
Jugaria con Edward Cullen, de la misma forma de cómo el jugo conmigo.
Lo haria sentir la persona mas miserable de este mundo y si penso que meterse conmigo fue solo un jueguito se equivocaba porque yo. Isabella Swan le haria de ahora en adelante la vida de cuadritos y que solo puediera pensar en mi por el resto de sus dias, en lo que perdio y en lo que nunca volvera a recuperar.
Encendi el auto de nuevo y conduje hacia casa. Ya era bastante tarde y devia ya estar dormida porque las señoritas como yo, siempre duermen temprano y blah blah blah.
Las lágrimas nunca dejaron de caer y nunca deje de pensar en el porqué… De verdad lo amo o de verdad lo amaba, no lo sé, aun creo que estoy confundida pero de algo si estaba completamente segura y era que de mi nadie más se burlaría y que yo si iba a burlarme de él.
El reloj de mi auto marcaban la una de la mañana y nunca deje de llorar, esto era tan doloroso.
Avente la peluca hacia el asiento trasero cuando llegue a casa, guarde el auto en el garaje y con cuidado entre a adentro. Todo estaba oscuro y silencioso, cuando por fin estuve sumergida en la seguridad de mi habitación, me abrí la gabardina y la colgué en el perchero.
Fui hasta el baño de mi habitación, me desnude y me metí en la tina, sumergida en mis propios pensamientos, me hundí en el agua caliente, aguantando mi respiración con mis ojos abiertos.
Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Seis, Siete, Ocho, Nueve, Diez...
Tome un gran respiro después de diez segundos bajo el agua. Esto de verdad era relajante. Me frote la cara con una esponja hasta que no quedara ni una gota de maquillaje en mi rostro.Hice el procedimiento bajo el agua de nuevo. Conté hasta diez para despejar mi cabeza de Edward y pensar en cosas mejores.
Salí del baño cuando ya me sentía mucho mejor, me puse unas pijamas bien cómodas y me acosté en mi cama, cayendo rendida de una vez.
Esa noche soñé que tenía el control de mi vida por primera vez y lo peor de todo es que me gusto.
Al día siguiente por la mañana, tuve que ir a ayudar a mi papa con la empresa, mis padres jamás pronunciaron nada acerca de Edward y lo que paso anoche en la cena y así era mejor. Hoy ayudaría a papá con unos proyectos que tenia y como su secretaria estaba incapacitada por una cirugía plástica que se había hecho en yo no sé donde, yo iba a remplazarla.
Trate de que mi trabajo fuese impecable para sorprender a mi padre y enorgullecerlo. Funciono de maravilla porque además de terminar todos los trabajos que la secretaria de papa había acumulado adelante algunos.
Esta oficina estaba hecha una mierda, por lo que me puse a arreglarla un poco para pasar el tiempo.
Cuando el reloj marcaba las cuatro de la tarde, me regrese a casa, comí algo que estaba en el refrigerador y subí a mi habitación para hacer mis deberes.
En mi perchero estaba la gabardina de anoche y la bolsa donde había guardado aquella ropa que había usado en aquel bar.
¿Pero que hice? ¿Eres pendeja o algo así? ¿Por qué hiciste eso? ¡Seguro e hiciste el ridículo frente a todos y frente a Edward!
Patética.
Maldita cabeza, maldita conciencia que lo único que hacía era reprocharme y reprocharme, ¿Es que acaso no se puede callar? Es mi conciencia, puedo hacer con ella lo que quiero ó ¿No?
Golpes en mi puerta empezaron a escucharse. Escondí la bolsa con toda esa ropa bajo mi cama y me dirigí hacia la puerta para abrirla.
Alice estaba parada frente a mí con el ceño fruncido. - ¿Dónde mierdas te metiste anoche? ¡Te estuve llamando! ¿Cómo estás?- Tantas preguntas, pocas respuestas hacían que mi mente diera vueltas y vueltas. Voltee los ojos y me gire para entrar al baño y lavarme la cara un poco, Alice me siguió. – ¿y bien? –Pregunto Alice aun esperando una respuesta, no la mire.
-Estoy bien, gracias por preguntar. – Dije con cierto sarcasmo en mi voz. Ella me tomo de los brazos y me hizo girarme para que la viera a los ojos.
-¿Eso es todo? – Enarco una ceja. - ¿lloraste mucho? – Fruncí el ceño y ella poco a poco me fue soltando de su duro agarre. – Lo siento, nunca debí mostrarte esas fotos. –Murmuro bajito pero yo logre entender todo.
-No te disculpes, no me debes nada.
-¿Cómo estás? Bella, ¿Estuviste llorando? – Pregunte alzando la voz un poco.
Baje mi mirada para no verla a los ojos. – Claro que no, yo no lloraría por Edward Cullen. – En la última frase se me quebró la voz y no pude evitar romperme a llorar. - ¿Por qué me lo hizo? Yo siempre fui buena con él, Alice.
Ella se acerco a mí y me abrazo fuerte hasta que me calme un poco. – Esta bien, todo estará bien.
Mordí mi labio. – Creo que hice algo muy malo. – Ella frunció el ceño preocupada. – Algo que no va del todo conmigo.
No muy decidida y con algo de temor decidí contarle de mi pequeña aventura de ayer en "Eclipse" Alice solo abría la boca para hacer preguntas y su mirada siempre fue de sorpresa pero es que ¿Quién no se sorprendería si le dijeran que Isabella Swan, la chica mas buena y pudorosa de Forks, hizo tales actos? Ojala y mi padre nunca se entere porque si lo hace, de seguro me muero.
-No le digas nada de esto a nadie. – Amenace, ella asintió con la cabeza y siguió haciéndome preguntas, donde a muchas no sabía que responder.
-¿Piensas seguir yendo a "Eclipse"? – Pregunto escéptica. - ¿Piensas perdonarlo? ¿Piensan continuar? ¿Qué pasa si te descubre o algo así? ¡Bella, juegas con fuego!
-Lo sé Alice, pero ya me canse de que todos me usen, me humillen y me traten así solo porque soy "Buena". Negué la cabeza con desaprobación. – No más.
Alice se limpio una lagrima imaginaria y se llevo una mano al corazón – Me siento tan orgullosa. – Dijo con sarcasmo y al fin alguien en este universo barato había logrado sacarme una sonrisa.
La abrase.
La chica se puso contenta al saber la ropa que había usado para ir y seducir a Edward en aquel bar. No lo creía y ¡Ha! Yo tampoco.
Se puso aun más contenta al imaginarse que iría más veces como aquella chica de la peluca y que necesitaba comprar más ropa como esa.
-¿Cuándo iras otra vez? – Pregunto eufórica. - ¿Cuándo iras a "eclipse" de nuevo?
-No lo sé. – dije.
-Yo siempre supe que él no era el novio perfecto como tú lo pintabas, Bella. Recuerda que soy vidente.
Empecé a reír como loca y asentí con la cabeza mientras tomaba una galleta que tenía en mi mesita de noche. – Claro, Alice.
-Es enserio. – Dijo golpeándome con una almohada. Yo le devolví el golpe y así continuamos por un buen rato.
Saltamos en la cama pegándonos una a la otra con las almohadas mientras se desprendían las plumas de ellas. Esto era bien divertido y hace mucho que no hacia eso.
Alice y yo caímos rendidas y cansados sobre la cama. –Gracias. – Murmure, mirando hacia el techo. – Gracias, Alice.
-De nada Bella, para eso estamos.
Sonreí a medio lado y ambas nos envolvimos por un gran y cómodo silencio.
Definitivamente la compañía de mi mejor amiga y eterna compañera de aventuras era la mejor de las compañías, ella siempre escuchaba mis quejas y me aconsejaba, así como yo hacía con ella. Nunca se unió a mi por mi dinero, no por mi estatus social, ni por nada y aunque ella no era de esas chicas millonarias ni tampoco de altas clases sociales, siempre estuvo conmigo hay y es que este era su mundo y me gustaba hacerla feliz y ella a mí con su simple presencia.
Mi madre toco mi puerta. – Bella, Edward te está esperando abajo.
Alice y yo nos miramos y ella frunció el ceño. - ¡YA BAJO! – Grite.
Me acomode el pelo en una coleta y baje las escaleras con rapidez. El me estaba esperando abajo, en la puerta como dijo mama.
-¿Qué quieres? – Dije seria.
El miro hacia el suelo ocultando su mirada. – Una disculpa. – Hubo un silencio. El me miro por un par de minutos hasta que decidió hablar de nuevo. – Perdóname, ¿Si? Es solo que ayer… Se me presento un inconveniente y no pude llegar.
-Me imagino que eso fue lo que le dijiste a tus padres o… ¿Me equivoco?
El frunció el ceño confundido. - ¿A qué te refieres?
Mordí mi labio. – En nada en especial. – Murmure.
-Eso quiere decir que me perdonas. – No sé porque pero en la forma en la que me formulo la pregunta me pareció más bien una afirmación. No dije nada y puse mi cara seria. El intento besarme pero aparte mi rostro lo suficientemente lejos para que no lo hiciera. - ¿Qué sucede contigo? – oh, oh, se enojo. – Ya te pedí perdón, ¿Si?
- Aun no te he perdonado. –Dije seria.
-¿Qué tengo que hacer para que lo hagas? – Pregunto.
No ser un imbécil, un cabrón, un pendejo, un idiota, un tarado. - ¿Qué hacías anoche, para que no pudieses venir a la cena? Te dije que era importante.
-Te dije que se me presento una clase de inconveniente.
-¿Qué inconveniente? – Pregunte.
-¿Por qué me haces tantas preguntas? ¿Me vas a perdonar, si o no? – Dijo de nuevo molesto.
Voltee los ojos y suspire. – Lo pensare. – El se acerco a mí y me robo un beso. Mmmm... Extrañaba estos besos pero es que aun lo amo, me relaje en sus labios y deje que el hiciera con los míos lo que quisiera.
¡Bella, te estás volviendo débil, no lo hagas! – Ordeno mi subconsciente, el se separo de mí y me robo otro pequeño pero casto beso. – No llevas tu dije. – Murmuro mirando a mi pecho.
Mire hacia donde el miraba y me toque el cuello. - ¿Ah sí? Lo perdí. – Mentí.
Frunció el ceño. - ¿Enserio?
Asentí con la cabeza y él me beso de nuevo. Suspire de nuevo, Edward siempre sacaba a flote lo más débil dentro de mí pero jure para mí misma que no me iba a dejar, si seguía así el podría hacer de mi lo que quisiera y no podía permitírselo, así se seguiría burlando.
Se separo de mí. – Te veo mañana. – Asentí con la cabeza y se marcho.
Este hombre de verdad me aturdía pero es que ¡Mírenlo! Lo amo, pero no dejare que juegue mas conmigo.
Tal vez Alice tenía razón y jugaba con fuego pero no me importaba eso ahora, el pagaría todas y cada una de las que me hizo, aun así y lo amara.
Después de todo este era un universo barato.
Ándate al infierno o déjame ir al infierno sola,
¿Porqué nosotros tenemos que ir juntos?
¿Porqué nosotros tenemos que ir juntos?




0 comentarios:
Publicar un comentario