Keblinger

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CU - ¡Que comience el juego!

| sábado, 23 de abril de 2011
Cheap universe.

Diclaimer: Solo lo que no conozcan es mío xD

Summary: Bella es una chica millonaria, pudorosa y sujeta a las reglas. En su aniversario número 3 ella descubrirá que su actual novio: Edward Cullen le era infiel, después de esto Bella descubrirá un alter ego transgresor que vive dentro de ella y todo para vengarse.


¡Que comience el juego!

Bpov

¿Por qué carajos siempre me tengo que dejar llevar por él? Querer a alguien que no te quiere es como intentar volar con un ala rota, es increíble como él puede romper mi corazón en millones de pedazos y aun así seguir amándolo con locura. ¿Qué diablos hace Edward conmigo?

-¿Qué demonios pasa contigo Edward?

No sé qué mierdas se le pasaban por la cabecita a Edward y no quería que él me lastimara de nuevo, creo que no lo podría soportar, toda la mierda que me estaba ocasionando era demasiado para mí. 

Quiero decir, se que lo amo pero… ¿Edward amarme? Eso es algo de lo que no estoy cien por ciento segura. Tal vez un poquito, pero no de esa clase de amor de la que yo quería a cambio.

-Ya te lo dije Bella, me gusta cuando eres así de atrevida.

Trato de buscar mi boca de nuevo pero me aleje un poco, aun me tenía entre sus brazos y aunque muchas veces me sentí protegida allí, ahora me sentía en peligro.

-¿Atrevida? – Lo mire directamente a sus ojos, que brillaban como dos esmeraldas recién pulidas y yo sé que no tramaba nada bueno. - ¿A qué te refieres con eso, Edward?

Edward me miraba más de lo normal y empezaba a ponerme nerviosa, no sabía a qué se refería con atrevida y no quería saberlo, solo quería salir huyendo de allí porque me sentía como un conejito, pequeño e indefenso que trataba de escapar de un hermoso zorro que le estaba acorralando, y aunque el conejo fuese rápido, aquel hambriento animal seria más astuto.

Las clases de biología funcionan y no hay que saber de retroalimentación ni ser lo demasiado estúpido como para darse cuenta que Edward no planeaba algo bueno, y que por cualquier lugar por donde yo tratase de escapar ya no habría salida alguna.

Me zafe de su agarre y me gire para darle la espalda, esto no era nada bueno. Puse mis manos sobre las barandillas de la fuente y de nuevo mire la luna que se reflejaba en el agua. - ¿Por qué me haces esto Edward? ¿Por qué ahora? ¿Por qué aquí?

Paso sus grandes manos por mis hombros y las dejo cerca de mis codos, se acerco a mí y me susurro al oído. – Dime que te hago Bella.

Su simple roce, sentir su aliento contra mi piel, sus simples palabras me hacían temblar y hacerme sentir algo indescriptible. Mi corazón empezó a latir más fuerte, rápido y trague en seco por la situación. Mi cerebro trataba de procesar una respuesta coherente pero no podía, juro que no podía. El empezó a lamer mi cuello y era mi perdición. Los vellos de todo mi cuerpo se erizaron al sentir su lengua recorrer ese lugar.

Juro que iba a morir o algo.

-Dime que te hago, Bella. – Repitió pero a modo de exigencia reforzando su agarre en mis brazos. Trate de alejarme, de escapar pero me era imposible. – Dime, júrame que no has extrañado mis besos.

¡Di que si, Bella! ¡Di que si!

Sus palabras, sus exigencias, su odio me lastimaba, todo en el me lastimaba y no sabía que responderle. Mi conciencia me decía que me rindiera a él, a lo que me pedía, me exigía que volviese con Edward pero mi corazón me decía otra cosa, aunque radiaba en deseo tenia temor, no quería salir lastimada, no más de lo que ya estaba.

-Me lastimas. – Fue lo único que pude decir.

Giro mi cuerpo bruscamente para observarme. Me miro por un par de minutos, con odio, tratando de estudiarme o algo así. Sus ojos verdes me penetraban, me desnudaban de una manera indescriptible. Tanto odio en su mirada me daba miedo y quería apartar mi vista pero no podía, era imposible. Bruscamente soltó su agarre y lamio sus labios pero nunca dejo de mirarme.

Nunca.

Fruncí mi ceño ante su actitud. ¿Qué coños le pasaba? Sonrió a medio lado. – Nos vemos mañana en el club Bella.

Se giro sobre sus talones y se marcho, podía ver su cuerpo perfecto y musculoso desaparecer entre la oscuridad y entrarse en la casa. Mi cerebro aun no lograba procesar lo que estaba pasando, era extraño ver a Edward en esas. Por lo general, cuando éramos novios se ponía así cuando un chico se me acercaba y me hablaba pero no podían ser celos los que él sentía en este momento. Celos sienten las personas cuando se le quiere o se le ama y estaba más que claro que Edward no me amaba.

Nunca me amo.

Solté el aire de golpe y me abrace a mi misma al sentir una brisa fría recorrerme el cuerpo, sentía ganas de llorar pero no ahora. No le daría el gusto ahora. En silencio Salí del jardín y me adentre al calor de la casa, cerré la puerta y subí las escaleras. Podía ver a Charlie hablar con sus socios sobre lo que haría con su campaña política o yo que sé y podía ver a Edward prestar atención a sus palabras. Al llegar al último escalón sentí que las piernas me fallaron y que me derrumbaría a llorar. Una de las sirvientas me ofreció su ayuda para llegar a mi habitación, Cerré los ojos y tome aire negando con la cabeza para rechazar lo que ella me ofrecía, continúe con mi camino y al llegar a mi habitación, cerré con pestillo y me apoye contra la puerta dejando caer unas cuantas lagrimas. Me retire la ropa para ponerme mi bata de dormir y me quite el poco maquillaje, las joyas y recogí de la alfombra el retrato roto de Edward Cullen, deposite los vidrios en la basura y saque la foto del marco, escondiéndola esta vez bajo un cajón con llave.

Acomode mis almohadas y me subí a la cama, acomode las fundas y me arrope de pies a cabeza, hoy hacia frio y no quería morir de hipotermia o algo. Cerré los ojos y caí en un sueño profundo del cual no quería despertar porque sabía que al día siguiente tendría que aparentar que estaba bien y que nada pasaba en mi jodida vida.

Sentir mi cama hundirse a mi lado me despertó de mi sueño, mi madre estaba sentada en el borde de la cama, hundió su mano dentro de la colcha de la cama y empezó a acariciar mi pie izquierdo. Le regale una sonrisa y ella hizo lo mismo. – ¿Todo bien Bella?

Me talle con las palmas de mis manos los ojos para ver mejor, ya era de mañana y estoy segura que me esperaban para desayunar. Me removí un poco y retire la sabana que me cubría, me senté en la cama y mire a mi madre que se levantaba para abrir las cortinas. Era más tarde de lo que pensé porque la luz de la ventana iluminaba toda mi habitación. - ¿Qué hora es? – Pregunte con voz ronca.

-Son las nueve y tu padre y yo te esperamos para desayunar, baja enseguida porque tenemos algo importante que discutir.

Yo sabía muy bien lo que me esperaba, era obvio que me llevaría un buen sermón por lo que paso anoche y tal vez me castigarían o una mierda así pero ya nada de eso me importaba ¿Qué podían quitarme si lo único que me importaba era tener a Edward? Asentí con la cabeza y me entre al baño, me coloque una bata y lave mis dientes, recogí mi cabello y baje las escaleras, en el comedor estaba mi padre y mi madre, desayunando justo como me habían dicho. Su semblante era serio y estoy segura que me regañarían fuerte.

Me senté en mi puesto, al lado de Charlie y justo enfrente de René. Una de las empleadas me sirvió un plato de frutas, unas tostadas y el jugo de naranja de desayuno. Me dedique a comer hasta que uno de los dos me dijera algo. Al comienzo solo jugué con la comida para ganar tiempo pero nada, ninguno de los dos decía nada, no me atreví a levantar mí vista por temor a encontrarme con sus miradas llenas de rencor y rabia.

Mi padre aclaro la garganta y por el rabillo del ojo observe como dejaba sus cubiertos al lado del plato y secaba sus labios con la servilleta. Mierda ya iba a hablar.

-Isabella ¿Quieres explicarme el extraño comportamiento tuyo de ayer?

-Paso. – Dije llevándome un pedazo de fruta a la boca, cerré los ojos y espere que Charlie dijera algo pero en vez de eso solo exhalo fuertemente. No lo mire.

-Bella, no solo quedaste mal frente a nuestros amigos si no que dejaste mal a tu padre frente a sus socios. – Explico mi madre con voz calmada. - ¿Quieres explicarnos que te pasa?

Mire a mi padre. - ¿Acaso no lo saben? – Charlie no dijo nada y miro a René, yo hice lo mismo y sentí que mis ojos se aguaron pero no lloraría, no hoy. – Mamá…

Espere que dijeran algo pero no lo hicieron, Charlie tomo la mano de René y la apretó levemente mientras se regalaban miradas de complicidad. ¿Por qué carajos siempre me ocultaban cosas? - Qué les va a importar mi puta vida si solo les interesa las suyas. – Escupí con rabia, deje la servilleta sobre el plato y me levante, camine hasta las escaleras para subir a mi habitación.

-Tu padre y yo solo hacemos lo que creemos mejor para ti… - Dijo mi madre a mis espaldas.

Me gire para observarlos por un momento tratando de buscar las palabras para que entendieran cuan mierda me sentía. – Arruinan mi vida.

René ahogo un grito y Charlie le dio indicaciones a las empleadas para que nos dejaran solos, una lágrima resbalo por mi mejilla y mi padre se coloco frente a mí. – No es cierto eso Bella, sabes que eres tan feliz como muchas otras chicas, lo tienes todo ¿Por qué te quejas?

-No lo hago. – Susurre bajando mi cabeza. – Toda mi vida he vivido en un mundo de puras apariencias Charlie, ahora me doy cuenta que ni mis propios padres me conocen. – Mis ojos que estaban levemente aguados buscaron los suyos que simplemente reflejaban desconcierto.

-Isabella… Te conozco lo suficiente para saber qué te pasa. Por Dios, eres mi hija. – Hablo Charlie serio, frunció el ceño y yo trague saliva, mi perfecto mundo se derrumbaba segundo a segundo y hasta ahora me doy cuenta.

-¿Ahh si? Y según tú… ¿Qué me pasa? – Hubo silencio, René solo lloraba en la mesa y mis ojos que estaban inundados en lágrimas, que me impedían ver con claridad, no dejaban que ni una gota de llanto resbalara por mis mejillas, hoy no lloraría. – No sabes nada de mi… ¿No es así Papá? – Mordí mi labio y tome aire profundamente, Charlie intento tomar mi rostro entre sus manos pero me aparte un poco porque no quería que me tocaran.

-¿Qué es lo que quieres entonces Isabella? Dime y lo que quieras te lo daré, sabes que el precio no me importa.

Me lleve una mano al corazón por sus palabras. - ¿Acaso piensas que con algo material arreglaras todo? Tal vez en otras ocasiones te funciono pero ya no.

-¿Entonces qué quieres Bella? – Pregunto mi madre.

-Una mama, quiero un papa, una familia. – Charlie esbozo una sonrisa y René se carcajeo un poco levantándose de su lugar y colocándose justo al lado de Charlie, ella tomo mi mano pero yo la aparte bruscamente. – No me toques.

-Cariño, no tienes que ser tan dramática, ya tienes una familia.

-¿A esta mierda le llamas familia? – Espere que alguno dijera algo pero una vez mas no decían nada, como siempre. – Nunca escuchan mis opiniones, les viene y les va lo que yo quiero, solo con una tarjeta de crédito y ropa a montones creen que me harán feliz pero ya nada de eso funciona.

-Creo que sería bueno que viaje y conozca Sídney como tanto ha dicho… - Le dijo Charlie a mi madre con una sonrisa en sus labios, creía que esto era broma pero hablaba en serio, muy enserio.

-¡NO! Nunca he dicho eso, ¿No lo ves? Ni siquiera sabes lo que quiero.

-Claro que lo sabemos Bella. – Protesto mi madre, se acerco a mí y aunque le dije que no me tocara lo hice y contra mi voluntad tomo mi mano con fuerza. – Sabemos perfectamente lo que quieres.

-Nombra una cosa… Una sola cosa.

-Casarte con Edward, ese es tu sueño desde que tienes 7 años.

Aparte mi mano de la suya y la mire con odio. – Mama, Edward y yo nunca nos casaremos, NUNCA.

-Cariño, eso no es cierto, he visto cuan enamorado esta ese chico de ti Bella y ayer en la cena cuando estaba celoso, se que se casaran y…

Deje de escuchar sus palabras, no podía con esto e iba a explotar, juro que lo haría, más dolor, traición y odio a mi corazón… Una mentira, mi vida siempre fue una puta mentira, mi universo barato era una puta mentira.

-Las cosas ya no van bien entre los dos y así las cosas para mí no funcionan, y… Es mejor terminarlo todo, terminarlo todo, todo, todo.

Todo.

Me sentía en un callejón sin fondo, se que a mi alrededor había sonido pero no podía escuchar nada, nada. Podía ver entre la lejanía que René movía sus labios. Si, estaba diciendo puras babosadas pero no podía escuchar nada de eso, solo podía recordar las imágenes de Edward con las chicas, yo en el bar, mis incontables besos y cuando me dejo. ¿Por qué carajos todo era confuso?

-Me gustan las chicas atrevidas.

Sentí como pocas lágrimas caían de mis ojos para resbalar por mis mejillas y cerré mis ojos, tratando de olvidar todos esos malos pensamientos, sentía que me fuese a caer y que no me podría levantar, de nuevo abrí mis ojos y René aun hablaba.

-terminarlo todo, todo, todo.

Me tape los oídos para no escuchar las palabras de Edward en mi cabeza pero era imposible, iba a explotar. – ¡Cállate, cállate, cállate! – Grite. René se cayó por un momento y me miro preocupada, Charlie hacia lo mismo mientras que yo simplemente trataba de encontrar oxigeno para poder respirar.

-¿Qué le paso a mi hermosa y dulce hija?

Por los ojos de René solo salían lagrimas y creo que por los míos también… Aun no entiendo como en mi cuerpo aun quedaban lágrimas. – Ya no existe.

Me gire sobre mis talones y subí las escaleras, me metí a la ducha y me bañe todo el cuerpo, me puse una blusa blanca con mangas largas y una falda de flores azules, encaje la blusa por debajo de la falda y me hice una coleta alta, no me puse pendientes ni nada como el estilo, tome mi abrigo y me puse algo de perfume.

Al salir de mi habitación le dije a una de las empleadas que les avisara a mis padres que me iría al club y que no me esperaran para almorzar porque lo haría hoy con Alice. También le ordene a mi guardaespaldas que hoy no necesitaría de sus servicios, al principio me contradijo pero después de amenazarlo con hacerlo correr de su puesto acepto, no sin antes decirle con quien estaría, donde estaría y a qué horas llegaría.

Encendí mi coche e hice mi primera parada a una tienda de celulares donde le compre uno a Alice para pagarle el que le había descompuesto, luego pase por ella para ir juntas al club. Hoy era domingo y teníamos clases de yoga y si no me daba prisa llegaríamos tarde, cuando aparque en el lugar especial para mí. –Mi padre es socio de este club- Fuimos directo a los vestidores, me puse la sudadera y juntas, entre platicas llegamos a la clase.

Hicimos todo lo que el maestro indicaba en completo silencio y aunque hay veces que Alice era toda parlanchina se quedaba quieta cuando eran sus clases de yoga porque para ella esto era importante para la figura y esas cosas.

Al finalizar la clase fuimos por botellas de agua para después jugar tenis. Cuando estábamos en la cafetería le platique lo que paso la noche anterior, lo que me dijo y me hizo Edward y también lo que platique con mis padres. Como siempre nos centramos en Edward.

-Bella, te juro que lo odio. – Dijo Alice mientras tomaba un trago de agua, yo mordí mi labio y no dije nada porque aun no estaba segura de mis sentimientos hacia él. – Y este chico ¿Cómo dices que se llama?

-Alec. – Suspire con tan solo pensar en el, era bonito y divertido y sé que solo lo conocía de un día pero es que era tan guapo.

Alice arqueo una ceja y me miro de manera picara, me empujo un poco el hombro y me apunto con el dedo. – Te gusta, picarona.

Me sonroje por su acusación. ¿Era posible que me gustara un chico que ni conozco?
-No lo conozco Alice, es imposible que me haya enamorado.

-Bella es amor a primera vista.

Amor a primera vista fue lo que me paso con Edward y ven, no funciono. –Yo no creo en el amor a primera vista. – Murmure.

Alice no dijo nada y se levanto de su lugar para ir a comprar algo de comer porque según ella se moría de hambre, llego a la mesa con dos pretzels y una gaseosa. Llevo un bocado a su boca ferozmente y la mire extrañada, de verdad tenía hambre la chica. - ¿Qué? – Pregunto por mi reacción.

Negué con la cabeza y le sonreí. – Nada.

Continuo comiendo por un par de minutos mientras yo la ayudaba con su agenda en su nuevo teléfono, no dijimos mas nada mientras tanto y en un momento a otro empezó a toser y a tratar de llamar mi atención, preocupada le tendí la gaseosa pero ella negaba con la cabeza y con la boca llena me decía cosas que no podía entender.

-¿Alice que te pasa? – Seguía tosiendo y murmurando cosas y jalando mi brazo desesperadamente. - ¿Qué te pasa?

Con dificultad trago saliva y algo roja y con la voz ronca hablo: - Es Cullen. – Gire mi rostro hasta donde ella miraba y si, allí estaba él.

Con la sudadera del club, una gorra y agarrado de la mano con una chica, otra chica, la misma de la noche anterior, la misma con la que estaba platicando la noche aquella en el bar.

Era la misma mujer.

Alta, rubia y hermosa, yo no podía hacer competencia con ella, era imposible que Edward regresara conmigo o se enredara con la otra yo. Mi corazón latió más fuerte cuando nuestras miradas se encontraron y me señalo para que la chica de su lado también me viera. Baje mi rostro y lentamente lo gire y mire a Alice.

-Tenemos que irnos de aquí. – Le dije desesperada.

Ella negó con la cabeza. – Demasiado tarde.

-¿Qué hacen? Dime que hacen.

-Por Dios Bella, viene para acá.

Cuando quise ponerme de pie para escapar de allí, el ya estaba a mi lado susurrando en mi oído. – Aquí estas.

Respire con dificultad, de nuevo lo hacía, de nuevo me susurraba al oído y me ponía mal como tan bien el sabia hacer. – Aquí estoy. – Respondí.

Sí, soy patética. El se carcajeo un poco y me obligo a girarme para estar frente a mí. – Pensé que no vendrías hoy. – Dijo con su dulce voz aterciopelada. Cerré mis ojos y conté hasta diez. Bien cabeza, piensa rápido para responder cosas inteligentes. De nuevo se carcajeo y me dio un beso en la mejilla. – Nos vemos luego Bella.

Me confundía, no lo entendía, ni en nuestros años de novios me trataba así. Como si no pasara nada pero a la vez pasara todo y era tan frustrante y me hacia querer gritar porque no entendía nada.

-¿Qué te dijo? – Era Alice que ahora estaba a mi lado, aun comiendo. La mire y le arrebate un pedazo de pretzel de la mano y lo lleve a mi boca y me deje caer en la silla.

Suspire.

-Me confunde. – Dije mas para mí que para ella pero logro escucharme porque empezó a hacerme preguntas, millones de preguntas. Cerré mis ojos y trate de procesar todo lo que había pasado.

Pase varios minutos n shock total tratando de encontrar una explicación a todo esto y por más que pensara no había respuesta alguna. ¿Quién era esa chica para él? ¿Su nueva novia o algo así? ¿Por qué Edward se comporta así conmigo? Por favor… ¿Alguien quiere explicarme que carajos pasa con Edward?

Cualquier gana de hacer algo interesante hoy se fueron por la borda, ya no tenía ganas de jugar tenis, además no me gusta el deporte para nada. Le dije a Alice que tenía dolor de cabeza por lo que me senté en una de las sillas con paraguas cerca de la cancha de tenis para ver jugar a Alice, encendí mi ipod y me sumergí en un mundo de música, pensamientos y Edward.

Tarare "Slave to love" mientras miraba a Alice jugar, alguien se sentó a mi lado y me regalo una sonrisa pero yo no hice lo mismo hasta darme cuenta de quién era esa sonrisa.

-¿Alec? ¿Qué haces aquí? – Me levante y lo abrace, luego me senté en mi lugar de nuevo. – ¿También vienes a este club o algo así?

El negó con la cabeza, sonriendo aun. – No, es solo que fui a tu casa porque quería verte y tu guardaespaldas me dijo que estarías en el club. – Mordí mi labio inferior y me sonroje un poco.

-¿Ahh si? Y para que querías verme.

El se encogió de hombros. – No sé, para conocerte mejor. – Me regalo una gran sonrisa, mas grande que la que ya tenía y yo trate de imitarla. – Además me moría por conocer este lugar.

Fruncí el ceño. – ¿Nunca habías venido? ¿Cómo te dejaron entrar? Solo dejan entrar a socios, amigos y familiares.

No dijo nada y comprendí, tal vez era familiar de algún o quizá hasta el hijo de un socio. Me pidió que lo acompañara a conocer el lugar, Alice me observo sorprendida y me regalo una mirada cómplice.

Caminamos por todo el club y le mostré las canchas de futbol, polo, las piscinas, el spa y todo lo demás. Me conto que tenía 20 años y que estaba estudiando contaduría en alguna universidad, que había nacido en Italia y otras cosas.

Me estaba divirtiendo con este chico y no paraba de reír hasta que vi a Edward con esta chica de nuevo, estaban agarrados de la mano y besándose. Mi corazón se encogió al ver esta escena, Alec carraspeo un poco su garganta y Edward volteo a vernos junto con la chica.

Solo 4 semanas y ya se besaba con otras chicas en MI presencia, mis ojos se aguaron y me temblaron las piernas. Bien, Edward Cullen lo hacía de nuevo. Tome la mano de Alec y la entrelace con la mía, Edward vio como nuestras manos se unían y frunció el ceño dirigiendo una mirada cargada de enojo hacia mí.

-Bella. – Dijo entre dientes.

Me Acerque más a Alec y pude notar como su enojo aumentaba.

Si Edward, dos pueden jugar el mismo juego.

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