Keblinger

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Maldita tentacion - Ella!

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| domingo, 22 de mayo de 2011
Maldita tentación.

Summary: Enamorarse no era una opción y menos cuando te enamoras de tu enemigo. Dos jóvenes rebeldes que deciden enamorarse a pesar de la oposición de sus padres. ExB, lemmons.

Diclaimer: Los personajes son de Meyer, la historia es mía, completamente.


Ella!

Epov.

No era la primera vez que esa extraña criatura se bañaba por estos lugares. Eso yo ya lo sabía y, como ya era costumbre, venía a observarla como un sádico y obsesivo hombre, todas las tardes.

No sé si ella sabía que era vigilada pero una parte de mi quería que nunca lo supiese, estoy seguro que si llegase a descubrirlo nunca más regresaría y, debo confesar que, estaba obsesionado con esa joven mujer.

No sabía nada de ella, excepto, claro está, su esbelta figura. Era joven, menuda y muy atractiva para su salud. Sus pechos y su trasero estaban endemoniadamente bien formados, sus piernas eran largas y hermosas, su vientre era plano y su rostro tenia facciones pequeñas y delicadas, propias de una joven de entre 16 y 17 años, no lo sé.

Una vez me había tentado a preguntarme si en realidad era una clase de ángel pero no podía ser eso porque, Dios debía ser muy bondadoso conmigo si en realidad se trataba de uno.

Sus baños eran largos y había veces en donde se dedicaba a cantar. Al comienzo solo se sumergía en el lago con sus ropas puestas pero con el tiempo dejo de hacerlo hasta solo tomar largos chapuzones completamente desnuda.

Estaba loco, completamente loco por esa joven criatura.

Su cabello oscuro y su blanca piel mojada eran el infierno mismo y me sentí tentado a acercarme y tocarla e incluso a hacerle el amor allí mismo.

Si, desde que había descubierto que ella se bañaba en esas aguas, ella se había convertido en mi fantasía jamás cumplida.

Pensé, en silencio si podría condenarme al inframundo por tal acto y pensamientos pecaminosos. Si, el de un hombre de mi rango y posición observando a una joven mujer bañándose, desnuda.

Ella, se sumergió por completo en el lago y pensé, que sería el mejor momento para acercarme y saludarla y conocer todo de ella.

Debo confesar que, al principio me molestaba que ella se adueñase de lo que una vez fue para mí, un lugar para escapar de mis responsabilidades como príncipe, de mi familia e incluso, del mundo mismo. Pero con el paso de las semanas e incluso de los meses, verla bañarse se había convertida en mi dulce obsesión y no es que ella viniera todos los días pero observarla era como la mejor de las delicias.

CU - Bipolaridad

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| sábado, 21 de mayo de 2011
Bipolaridad.

Bpov.

No sé si quería morir o desaparecer, cualquiera de las dos opciones, en este momento eran perfectas. Justamente quería que las dos cosas me pasaran, en este preciso momento, en este preciso lugar. No importa cual fuese. Para mi estaba bien.

Pero no iba a pasar.

¡Ay Dios mío, apiádate por favor de mí!

Pero al escuchar mi nombre atreves de su voz, supe ahí que estaba acabada y que nada bueno ocurriría en este momento.

¿Como diablos iba yo, Isabella Swan, a explicar esto? Vestida de puta barata, con una peluca en mi mano y llegando a estas horas. Quizá la 1 de la mañana, no lo sé.

No la había. No había explicación alguna. No sabía mentir y mi corazón latía de una manera que ni yo misma se si eso podía ser posible.

De seguro sabría si miento, y eso no iba a ser para nada bueno.

¡Por Dios, es mi madre! No podía mentirle.

Lo único que podía hacer era enfrentarla porque no podía correr, ni hacer un drama, simplemente tendría que decir la verdad. Pero no podía, sé que no podía.

Me gire para ver su cara de confusión y su mirada recorrer con asco todo mi cuerpo.

– No es lo que tú piensas. – Y eso fue lo único que pude decir. Quise darme un golpe en la cabeza pero estaba rígida, me moría del miedo y me temblaban las piernas.

Okey, yo acepto que eso no fue lo más inteligente del mundo pero conozco a mi madre como la palma de mi mano y puedo jurar que sabía exactamente lo que ella pensaba en este preciso momento y no era lo mejor.

Mírate Isabella, estas vestida como una cualquiera, obviamente está pensando lo peor, tu eres lo peor.

Mi cabeza tenía toda la razón. YO ERA UNA PUTA.

Yo, su hija, su orgullo. Yo, su pequeña niña, linda y cariñosa, con valores y principios. Yo, Isabella Swan.

Quien iba a pensar que una Swan terminaría así como yo. Como... YO, SU MALDITA HIJA PROSTITUTA.

O eso iba a llegar algún día.

Suspire, esto no era sencillo y de seguro me matarían, Edward se enteraría y mi compromiso y mis sueños con él, se irían a la mierda.

No, eso no iba a suceder. Yo tenía que arreglar esto, yo iba a arreglar esto.

– Mama, te lo juro. No es lo que tú crees.

Su rostro no tenia palabras, estaba tan estupefacta y horrorizada. Sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas y empezó a acercarse a mí.

¡Santa mierda!

Por alguna razón mis ojos también empezaron a nublarse.

– ¿No es lo que yo creo? ¿ISABELLA, ya viste como estas vestida? Pareces una mujerzuela.

Cerré mis ojos. – Lo sé mama, pero no es lo que crees. Te juro que todo esto tiene una explicación.

Y una muy buena.

– Esto tiene que saberlo tu padre, yo...

–¡NO!

No, Charlie no podía saber esto. No, el no.

– No mama, te lo explicare.

– ¿Explicarme qué? ¡Mírate! – Con su mano recorrió todo mi cuerpo. – Tú no eres mi hija.

Hubo un silencio, y una lágrima resbalo por mi mejilla.

CU - Lolita

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Lolita.


Bpov

Al diablo con que mañana fuese un día de escuela, al diablo las reglas..



Hoy definitivamente seria otra persona.

Esta noche seria toda una Lolita.

Mi vestido era de tirantes, llegaba más arriba de mis muslos, tapando un poco más arriba de mi entre pierna, prácticamente no podía agacharme porque si lo hacia se me vería todo, estoy segura. En la parte de arriba tenía un diseño de color rosa fuerte que lo hacía ver bastante sexy.

Alice me ayudo a ponerme las medias de mallas y las botas de cuero, también me ayudo a ponerme la peluca negra y arreglo mi maquillaje. Mis ojos los cubrió con sombra negra para que en la oscuridad del lugar Edward no pudiera notar mis ojos chocolate, mis labios los pellizco un poco para que según ella, se viesen mas hinchados. Sobre ellos puso labial rosa y me pareció perfecto.

Con un poco de rubor coloreo mis mejillas para que el no notara cuando me ponía nerviosa o cuando con sus palabras me hacía más vulnerable. Unto polvo en mi mano izquierda para tapar un pequeño lunar que tenía en ella y es que no podía correr riesgos de ningún tipo porque esta vez sí hablaría con él.

Alice aseguro con pinzas extrafuertes la peluca.

Por último me roció de un perfume que no conocía. Si no estuviese nerviosa le hubiera preguntado pero ahora mismo no tenia cabeza para pensar en esas cosas y ni Alice para responderlas.

–Bella debo admitir que no te pareces para nada a ti.

Reí y di una vuelta completa por sobre mi eje para verme completamente en el espejo, las botas tenían en la parte de abajo un pequeño tacón que me hacían ver mucho más alta. Debo decir una vez más que este maldito vestido era jodidamente corto y me hacía sentir demasiado desnuda, por un segundo paso por mi mente la idea de no hacer nada y esconderme bajo las sabanas de mi cama hasta morirme y que todos se olvidasen de mi pero aun en mi mente estaban esas ganas de vengarme del jodido de mi tan querido Edward Cullen.

Mire a Alice directamente a los ojos y no muy convencida me encogí de hombros. – ¿tu enserio lo crees?

Emocionada por la situación, salto millones de veces. – Bella, yo no lo creo, lo es.

Le sonreí y me vi una vez más al espejo, Alice repasaba el plan mientras yo me lo imaginaba en mi cabeza.

Mi nombre seria Lola, nada de información extra, tan solo un nombre bastaba, evadiría preguntas y no daría respuestas. Llevaría el dinero suficiente como para conseguir un taxi que me llevase a casa a la hora indicada y si hubiese una pequeña posibilidad de que Edward quisiera llevarme a casa pues tendría que negarme de una manera absoluta.

Cuando todo estuvo perfectamente memorizado para que fuese a prueba de fallos fue que decidimos salir afuera. Miramos a todos lados, cerciorándonos de que nadie estuviera cerca.

Acomodamos las almohadas en la cama para que parecieran nuestros cuerpos, bajamos las escaleras sigilosamente mientras lo único que podía escuchar era a mi corazón bombear en mis oídos.

Como mi casa últimamente estaba llena de seguridad, decidimos tomar la puerta trasera y pasar por la reja que secretamente, se podía sacar y volver a poner. No había dicho nada porque ahora esta situación me convenía.

Temblé un poco al sentir el aire frio que estaba afuera cuando llegamos al jardín. La ventana del cuarto de Damon estaba encendida así que tuvimos que hacer el menor ruido posible. Pasamos por debajo de su ventana mientras escuchábamos como le gritaba al televisor.

Suspire para calmarme, estaba nerviosa y lo que menos quería en este mundo era que me pillaran. Alice tomo mi mano con fuerza dándome su apoyo y trate de regalarle una sonrisa como respuesta pero eso no estaba funcionando. Por alguna razón necesitaba mucho más que eso.

Cerré mis ojos y tome otra vez más aire. Cuanto daría para que no tuviese que hacer esto, cuanto daría para que aun Edward estuviera a mi lado, como siempre ha tenido que ser.

Saque de golpe el aire contenido y los extraños ladridos de un perro me sacaron de mis cavilaciones. Alice Apretó el agarre en mi mano al ver al gran y rabioso perro ladrándonos a nosotras.

Lleve un dedo a mi boca para que se calmara, solté el agarre de Alice y me acerque al animal. Le hable y lo calme ordenándole que se sentara y que luego se acostaran. Cuando estuvo completamente callado y quieto, tome de la mano a Alice y la guie conmigo.

Ella me miraba con una ceja alzada.

–¿Qué?

Ella simplemente negó con la cabeza.– ¿Puedes con una bestia como esa y no con un perrito faldero como Edward Cullen?

 

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