Bpov.
Lo primero que vi cuando abri la puerta fue la cara de Alice.- Tu madre va a matarte.
- ¡ISABELLA! - Esa era Renee.
Mire a Alice que solo estaba ahí, mirandome. Mi corazon latia deprisa, demasiado deprisa pero no le dije nada a ella.
- ¡BELLAAAAA! - De nuevo mi madre.
Camine a las escaleras pero cuando quise pisar el escalon, una mano me detuvo. Me gire. - ¿qué quieres?
- ¿Donde estabas?
Mire a Damon que estaba a sus espaldas.
Ese soplon.
- Por ahí - Simplemente conteste.
Mi madre arqueo una ceja. - ¿Por ahí?
Asenti con la cabeza y mire su agarre en mi mano que ya me estaba haciendo daño. - ¿Puedes soltarme? Gracias.
Ella lo hizo de inmediato.
- ¿Quien te trajo?
Me encogi de hombros. - alguien.
Ella abrio los ojos. Los abrio mucho. - ¿Alguien?
- mira mama, estoy bien. ¿Lo ves? - Ella me miro de arriba abajo. - Ahora, ¿Puedo ir a mi habitacion?
Me gire para seguir con mi camino a la habitacion. Cuando estuve por fin fuera de las escaleras mi mama hablo de nuevo: - Edward vino a verte esta tarde.
Me congele. Mis piernas flaquearon un poco pero no me movi.
- ¿No es cierto Damon? ¿Alice?
Mi corazon latia demasiado a prisa.
- A si es señora Swan.
Ese fue Damon, su voz era contenida, poco segura o ¿Enojada? Tome una gran bocanada de aire y cerré los ojos Esperando por la respuesta de Alice, una respuesta que jamás llego.
- Que bien mamá. - Simplemente dije con un hilo de voz y Corrí a mi habitación cerrando la puerta con fuerza para derrumbarme, una vez más, contra la pared.
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El sábado por la mañana mi casa estaba hecha un caos, lo sabía porque podía escuchar a mi madre ladrar ordenes desde el jardín. Me asome a la ventana de mi habitación y vi a muchísimas personas colocando mesas, flores, un escenario, iluminación y cosas así.
Damon estaba sin camisa, lo observe por mucho tiempo, no sé cuánto. El era demasiado guapo y él lo sabía. Por un momento su mirada se encontró con la mía y abrí la boca. Me sonrió y me dijo hola con su mano, yo, mientras tanto, le fruncí el ceño por repelente y tape la ventana con las cortinas.
Me di la vuelta y algo llamo mi atención. Era un vestido, un vestido blanco, un vestido blanco y hermoso, un vestido corto pero que tapaba lo suficiente, un vestido que estaba perfectamente colgado sobre una silla, Sobre el vestido estaban unos zapatos, unos zapatos hermosos, plateados con brillos por todas partes y al lado de ellos estaba una cadenita, una cadena simple con solo una piedra. Lo observe por unos minutos tratando de descifrar el motivo por el que eso estuviese ahí y lo supe.
Ese no era el vestido que yo había elegido.
Alguien toco mi puerta, era la empleada.
-Buenos días señorita Swan.
-Buenos días. – La mire, ella entraba con el desayuno sobre sus brazos y lo dejo sobre mi tocador, antes de que se marchara la detuve. - ¿Sabes de esto? – Señale el vestido y todo lo que estaba a su lado.
Ella negó con la cabeza, negó con la cabeza de la forma en cómo lo hacen los demás cuando saben que deben ocultarme algo. Lo sabía…
-Si, si lo sabes y me lo vas a decir ahora mismo. – Ella volvió a negar con la cabeza, nerviosa. - ¡Es una orden!
Ella no dijo nada, y eso hizo que me enojara más. Baje las escaleras a toda prisa, atravesando el comedor y dirigiéndome al jardín. Ensucie mis pies ya que estaba descalza, Damon me tapo la entrada.
-Hoy es una hermosa mañana ¿No lo cree señorita Swan?
Lo mire molesta. – No me molestes.
Estaba sudado, estaba casi hecho agua y eso lo hacía ver más guapo pero aun así seguía siendo irritante.
-Oh vamos, al menos salude.
Rodee los ojos. - ¿Dónde está mi madre?
El miro atreves de su hombro. – No le diré si al menos primero no me saluda.
-Hola. – Le respondí con Ironía. - ¿Mi madre?
El sonrió, cuanto odiaba que se saliera con la suya. -Allá atrás.
Camine por su lado para ir a donde estaba mi madre, estaba hablando con unos hombres que también estaban sudados y sin camisa…. ¡Que asco!
-Ni creas que me pondré ese vestido. – Escupí una vez la vi.
Estaba demasiado enojada con ella, no podía creer que se había atrevido a hacerme eso.
Ella se giro para verme. - ¿Disculpa?
-No es mi vestido, no me lo voy a poner.
Ella se acerco a mí. – Pero hija, ese vestido es precioso.
Cruce mis brazos sobre mi pecho. – Pero no más hermoso que el que yo misma escogí.
Mi madre hizo una mueca, una mueca que no supe leer. – Hija, vamos, lo escogimos tu padre y yo para ti.
-¡Pero yo ya había escogido mi vestido mama!
Renee suspiro e inclino la cabeza, su tono de voz cambio de repente. – Es ese vestido o nada, tú eliges… No quiero ser yo quien tenga que tomar la decisión de dejar a mi propia hija por fuera del evento.
Y en ese momento planee un millón de formas de matarla, la odiaba. Siempre lo hice, simplemente que ahora lo hacía más que ayer y que todos los días. Mordí mi lengua para no maldecirla, no enfrente de todas estas personas. Mi respiración se hizo pesada y la mire por unos momentos mientras que ella intentaba también mantener mi mirada.
Le regale una sonrisa irónica cuando me di cuenta que no importaba lo que yo opinara, yo nunca tendría importancia en esta familia.
-Bien. – Y me gire sobre mis talones para ir directo a cualquier lugar donde no estuviese ni escuchara la voz de mama.
A lo lejos vi como Damon hablaba con alguien o con alguienes… eran varias personas pero solo me percate de quienes eran cuando Damon se giro para verme y sonreírme.
Era un imbécil, pero él no era lo peor, lo peor era quienes lo acompañaban. Tome mucho aire antes de pasar por sus lados.
-¡Bella, Bellita! ¿No nos piensas saludar? – La horrible y chillona voz de Jane. Me gire hacia donde ella regalándole un 'Hola' mudo, me volví a girar para seguir con mi camino.
- Venimos a ayudar a tu madre. – Esa era la voz de Victoria. – Eso solo si lo quieres saber.
La mire, con una ceja levantada. – Gracias Victoria, gracias por el dato que a nadie le importa.
-¿Alguien se levanto con el pie izquierdo esta mañana? O ¿Solo te llego la menstruación?
Estúpida y patética. Esa era la manera en la que siempre quería verla.
-Ves a ayudar a Renee… O a Damon, ya que veo que es lo único que haces. Cuidado y te partes una uña, cariño. – Y me fui. No podía estar otro segundo ahí.
Mi diosa interior salto de alegría cuando escuche la risa de algunas personas. Estúpida y patética, esa era la forma en la que siempre quería verla…
Termine de arreglarme y tome una bocanada de aire, me había puesto el collar que me habían dejado al lado del vestido y los zapatos. Me mire por última vez en el espejo y me eche un poco de perfume, del perfume que sabía que le gustaba a Edward.
Baje las escaleras y fui a la planta baja, vi como todo estaba hermosamente iluminado, tenía que reconocer el gran trabajo de Renee, hoy todo estaba perfecto, solo esperaba que todo saliera perfecto.
-hija, que hermosa te ves.
Le sonreí a mi padre. – Gracias papa, tu también te ves muy guapo. – El me sonrió devuelta y me dio un beso en la mejilla, lo note inquieto. - ¿Nervioso?
El asintió con la cabeza sin dejar de sonreírme. –Mucho ¿Se nota?
Me encogí de hombros. – No, pero solo porque estas guapo.
-¿Entonces no soy guapo todo el tiempo?

